Terrorismo

El huevo de la serpiente

José García Domínguez
“Losantos gruñó…” (Gruñir: Emitir su voz el cerdo, según la definición del Diccionario Espasa). Como todos los días, un empleado de Antonio Franco  utiliza la página más leída de El Periódico de Catalunya, la cuatro, para descontextualizar, mutilar y apostillar frases sueltas oídas en la tertulia radiofónica de la COPE. Como todos los días, con la intención de presentar a los que las han pronunciado, a los que allí gruñen, como enemigos viscerales de Cataluña. Ni siquiera hoy, en su frustrada mañana de San Martín, le han ordenado que hiciera una excepción. Como ayer, como siempre, el redactor en cuyo nombre nadie repara jamás al abrir el diario, ha cumplido con su trabajo. Como hará mañana. Como siempre.
 
Perdida en un rincón interior, bajo una montaña de papel adornado con colorines, el rotativo de Zeta también explica a sus lectores que tres periodistas iban a sufrir sendos atentados por el procedimiento de la carta-bomba. La información es objetiva, aséptica, impecable. Quién, cómo, dónde, cuándo y por qué; ni un solo adjetivo fuera de su sitio, ni un único juicio de valor. La breve nota menciona que el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid ha transmitido su solidaridad a los destinatarios de los explosivos. Tras ese recordatorio, el final. El Periódico no tiene nada más que añadir; tampoco algo que objetar.
 
“El PP aparentaba lo que no es: una derecha democrática y liberal”. Lo denuncia hoy un J. Sánchez en la página quince del diario Avuí. Asimismo, el escrito de Sánchez, antiguo dirigente y agitador callejero de la Crida,  alerta al público sobre la “elevada agresividad” que caracteriza la conducta de los pupulares, esa derecha totalitaria, tras haber perdido el poder. Al lado de su contundente alegato, la notita del diario sobre las cartas-bomba. En ella ya no se habla de falsas apariencias, ni de agresividad, ni de violencia, ni de totalitarismos, ni de terrorismo; se limita a mencionar la composición química de los artefactos y los nombres y apellidos de los elegidos para abrir los sobres que los eliminarían. Ningún insulto en la información que ofrece el Avuí, ni a los que los enviaron, ni siquiera hacia a los destinatarios de los paquetes. Todo muy correcto. Tanto, que esta vez no acusa a Losantos de haber organizado un auto atentado para lograr notoriedad. Ahora la notoriedad la consiguen los redactores del Avuí firmando denuncias. Así, el corresponsal en Madrid del diario convergente acaba de llenar las estanterías de todas las librerías de Cataluña con un libelo que señala con nombres y apellidos a todos los periodistas de la Brunete mediática que conspiran contra Cataluña. Es el nuevo Libro verde del Reino de Aragón; y está resultando un éxito entre los adolescentes educados en las madrasas del Principado; un verdadero bombazo editorial.   
 
Cuando se tuvo noticia de la existencia de las cartas, el delegado de La Razón en Cataluña, Francisco Maruhenda, intervenía en un debate radiofónico en una emisora gubernamental. Inmediatamente, se le exigieron explicaciones. La voz de un tertuliano con plaza fija en los aquelarres mediáticos locales se dirigió acto seguido a él. “Yo también me indigno cuando escucho a Jiménez Losantos en la COPE, pero…” Así inició su intervención el personaje al saber que se había frustrado un intento de asesinato contra el director de La Mañana. Al parecer, su  “pero” no debía tener demasiada importancia, porque inmediatamente saltó a exigir explicaciones por una portada del diario de Anson. En ese momento, todavía no se había desactivado la tercera bomba. Y no sé si Maruhenda acabó pidiendo perdón por existir a ese comisario político, porque apagué la radio antes de que le dejasen empezar a hablar.
 
Por su parte, TV3, que nunca encuentra tiempo para dedicar un espacio a la condena de la ETA y de sus cómplices, acaba de emitir un monográfico en hora de máxima audiencia, marcando al editor de este periódico en una diana que se mantuvo durante treinta minutos seguidos en pantalla. Por fin,  el suplemento catalán de El País, tal vez para no generar crispación, ha optado por no comentar ese atentado contra la prensa de Madrid. En su lugar, ha preferido destacar lo que, también ayer, declaraba Carod en Barcelona: “El Gobierno de Zapatero es para brindar con cava”.
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