El 'gratis et amore' de Alicia Sánchez Camacho

José García Domínguez

Según parece, todo fue una broma. Únicamente eso, una broma. En consecuencia, Alicia Sánchez Camacho y la amiga íntima de Jordi Pujol Ferrusola han acordado perdonar a los detectives de Método 3 contratados por el PSC que las espiaron en el restaurante La Camarga. Un trabajo, el de registrar las conversaciones privadas de Sánchez Camacho, que Método 3 realizó "gratis et amore", por usar las mismas palabras envenenadas con que Francisco Marco, el jefe de los espías, se refiere siempre al asunto. Generosa benevolencia, la de las dos víctimas de las grabaciones, que extingue en el acto cualquier acción penal contra los acusados. Asunto resuelto, pues. Otro más.

Gregorio Morán llama finales barceloneses a los de esas historias, por lo común sórdidas, que acaban en nada y no pasa nada. Nadie pregunta nada, nadie alega nada, nadie investiga nada y, al poco, ya tampoco nadie sabe si el caso ocurrió realmente, o si el recuerdo que guarda de él procede de alguna novela negra barata, de ésas de usar y tirar que venden en los quioscos de los aeropuertos. Gracias a doña Alicia, tenemos hoy un nuevo final barcelonés. El enésimo. No es Alicia Sánchez Camacho ni mejor ni peor que tantos políticos profesionales de los que en estos tiempos se estilan. Acaso resulte un poco más torpe en las formas, pero solo un poco. Así, como sus iguales, no alberga el menor reparo ético o estético a la hora defender cualquier causa y su contraria.

A imagen de esas pequeñas orquestas callejeras, las que se ganan la vida en las aceras interpretando la música que los viandantes deseen escuchar en cada momento, a Sánchez Camacho también le resulta indiferente tener que entonar una jota, un cuplé o una muiñeira. Y se le nota. Eso es lo malo, que se le nota demasiado, carencia que su verbo atolondrado y proceder irreflexivo no ayudan precisamente a mitigar. No es tarea fácil, nunca lo ha sido, gestionar la marca de la derecha española en Cataluña. De ahí la dificultad de dar con gente de verdadera categoría que se preste a ello. Al respecto, Piqué y Vidal Quadras representaron la excepción a la norma de encomendar el empeño a medianías de andar por casa que cubriesen el expediente. Pero hasta para limitarse a cubrir el expediente se requiere un poco de seriedad. Parece lo mínimo, un poco de seriedad. Y ni eso. Alicia Sánchez Camacho está desautorizada para seguir representando al Partido Popular en Cataluña.

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