Otegi

El gran seductor

José García Domínguez

Puede que Otegi sea un criminal, pero hay que reconocer que se trata de un fulano muy listo, realmente listo. Al punto de que a uno le hace dudar hasta de Lombroso, que era el único científico social que aún se tomaba en serio. Y es que lo de la entrevista del domingo fue, simplemente, para sacarse el sombrero. Arnaldo demostró ahí ser de los pocos en comprender que España saltó, sin solución de continuidad, de la era del analfabetismo a la era de la televisión. Pues sólo sabiéndose en tal erial se le habría de ocurrir al portavoz de una pandilla de carniceros soltar lo que soltó. Resulta que Arnaldo, a pesar de esa pinta suya de leñador que tanto engaña, está en el gran secreto que sólo conocen los avisados. A saber, que aquí nadie es capaz de digerir más de un folio, aunque esté escrito a doble espacio; y que, tratándose de un diario de provincias, confiesas que mataste a Kennedy, y, si viene después del tercer párrafo, no se entera ni el corrector de estilo.

¿Que qué soltó Arnaldo? Buena pregunta, curioso lector, muy buena. Pero, en lugar de hacérmela a mí, mejor podría dirigirla a los cientos de redactores de los medios nacionales que cobran a fin de mes por informarle a usted de lo que suelta o deja de soltar Otegi. Aunque, si ninguno de ellos pudo perder cinco valiosos minutos ojeando un par de páginas de La Vanguardia, habré de revelárselo aquí. En fin, sepa que, hablando para las piedras, justo esto fue lo dijo el vocero etarra: "La política antiterrorista del Partido Popular no derrotó a ETA y concluyó con 191 muertos."

Se entiende, pues, que el Niño saltase a continuación como una centella; y, por una vez, no para acuñar otra bobada solemne de las suyas. Porque sí era cierto, tal como se apresuró a certificar, que en esa deposición aparecían "elementos distintos" a los expuestos por ETA en otras ocasiones. Y tan distintos. U Otegi está reclamando los 191 cadáveres de Atocha para la cuenta de resultados de la izquierda abertzale. O, además de los presos, Navarra y la autodeterminación, exige también la legalización de Al-Qaeda. O, tercera y última posibilidad, quiere demostrar al Niño que él no es el único chico listo que sabe cocinar frasecitas ambiguas cargadas de veneno. Es decir, igual le advertía de que, si no es obediente, quizá ETA dé en seducirlo recitando a su amado Borges. En concreto, aquello tan bonito del maestro: "Mi recuerdo será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo."

Nota bene: Seducir (del latín "seducere"): Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo.

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