Nación y nacionalidades

Del fracaso escolar de ZP

José García Domínguez
Siendo Rodríguez culiparlante por la circunscripción de León y Mister X secretario general del GAL, la responsable de Relaciones Internacionales del PSC me explicó muy seria: "El Estado puede matar". Sin embargo, fueron sus palabras, y no el Leviatán, las que casi provocaron que cayese redondo en el acto Juan Carlos Girauta, el otro privilegiado que asistía a aquella lección magistral de Derecho Político. Cualquiera que tenga el Bachillerato sabe que el Estado se define como la organización jurídica que detenta el monopolio de la violencia legítima. El concepto canónico, como se ve, no coincide exactamente con la doctrina que propugna la que fuera eurodiputada del PSOE durante dieciséis años. Pero, claro, es preceptivo haber superado el Bachillerato para albergar conciencia de tal heterodoxia.
 
Aquel día ya empecé a sospechar que el drama estaba servido. Mas lo cierto es que me precipité en el augurio. Porque entonces, únicamente se estaba cocinando, y aún habrían de pasar veinte años hasta que nos lo presentaran en el mantel. Ahora, sabemos que los chefs, todos formados en la escuela de Ferran Adrià (Fernando Adrián para los amigos de infancia en su barrio de Hospitalet), condimentaron el pastel durante los ochenta en la Facultad de Derecho de la Universidad de León.
 
Se antojaba empeño imposible superar en excelencia académica a la vieja Universidad de Cervera ("Lejos, muy lejos de nosotros la funesta manía de pensar", rezaba su lema). Pero ya anunciara Juan de Mairena que no existe nada que no sea definitivamente empeorable. Y para demostrarlo, ahí están los licenciados de la primera promoción surgida de ese templo del saber. Ahí está el aventajado alumno José Luis Rodríguez, con un título bajo el brazo y sin saber cuál es el significado de término "Nación".
 
Así, preguntaba ayer esa víctima de la masificación escolar: "¿Cuál es la diferencia entre nacionalidad y nación?" Pues mire, don José Luis, como decía un Premio Nobel del que nunca le he oído hablar, es la misma que hay entre estar jodido y estar jodiendo. Porque la diferencia se llama soberanía. Sí, soberanía, eso por lo que se levantó contra la República su llorado Companys. Soberanía, eso por lo que intentó una invasión armada por Prats de Molló su ignorado Macià. Soberanía, eso por lo que se sentaron a comer un arrocito con gambas Carod Rovira y Mikel Antza. Soberanía, eso que le quiere birlar su cuate Pasqual Maragall. La soberanía, conviene que lo sepa, es el único atributo que da sentido a la palabra "Nación". Y si lo busca en el diccionario ya que no se enteró cuando se lo explicaron en la Facultad, descubrirá lo que significa. Soberanía: autoridad suprema del poder público sobre un territorio y sus habitantes. Es la soberanía, Rodríguez, la soberanía. ¿No cayó esa pregunta en el examen de Constitucional cuando hacía primero?
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