Colau perderá y será alcaldesa

José García Domínguez

Hace tres años, Manuela Carmena, persona mucho más capacitada desde cualquier punto de vista que Ada Colau, perdió la alcaldía de Madrid mientras que la otra lograba retener, si bien con algún apuro, la de Barcelona. Por lo demás, la explicación de que los hechos acontecieran así no tuvo que ver con Colau ni con Carmena, sino con la diferencia ontológica que existe entre Madrid y Barcelona. Y es que todos los madrileños, tanto los de derechas como los de izquierdas, se reconocen españoles. De ahí que un votante del PSOE pueda pasarse al PP, y viceversa. En cambio, en Barcelona, capital de dos países en uno, ningún españolista votaría jamás a la Esquerra. Nunca, pase lo que pase. Por eso, solo por eso, Colau sigue ahí.

Como la última de Electomanía, la publicada hace unos días, todas las encuestas que se vienen realizando en Barcelona coinciden en que Esquerra, liderada para la ocasión por el septuagenario Ernest Maragall, volverá a ganar otra vez las elecciones al Ayuntamiento, con una mejora sustancial de votos y concejales en relación a la anterior consulta. Por su parte, el PSC, de un tiempo a esta parte reconvertido en el partido de referencia para el mundo del Dinero (con mayúscula), el del alto empresariado local huérfano tras la defunción súbita de Convergencia, ocuparía la segunda plaza, también con una mejora significativa de, al menos, dos regidores.

En cuanto a lo de Colau, quien acaba de confirmar de modo oficial que se volverá a presentar, no lograría igualar ni siquiera el porcentaje que obtuvo en 2019, quedándose en solo un 19% muy raspado de los votos de los barceloneses. Pronóstico, el del triunfo de ERC, la subida a la segunda plaza del PSC y la paralela caída de los comunes al tercer puesto, ese en el que coinciden los sondeos, del que cabe inferir la muy alta probabilidad de que Colau vuelva a ocupar durante cuatro años más la alcaldía de la capital de Cataluña. Porque tanto Esquerra como el PSC necesitarán cortejarla de modo insoslayable, lo que reforzará de modo exponencial su capacidad negociadora. Volverá a perder, sí, pero también volverá a ganar. Al tiempo.

A continuación