Crisis del PP

¡Arriba Soria!

José García Domínguez

En ese cotidiano goteo de solemnes perogrulladas que adorna los entremeses de la gran mascletá de Rajoy, le ha tocado el turno de deponer por peteneras al canario-flauta Soria. Así, al tiempo que Gallardón perjuraba ante Esther Esteban que no, hombre, que no, que en el Partido Popular no hay ninguna discrepancia formal sobre la ponencia política que redactó María San Gil, el pájaro cantor nos enseñaba la patita criptonacionalista por debajo de la puerta. Y es que Arriba el Coche Oficial Soria, tras experimentar la urgencia imperiosa de reírse de los que se juegan la vida todos los días frente a los separatistas moderados, ha sufrido la necesidad igual de perentoria de enmendar, o sea de enmerdar, lo que quedaba en la declaración de principios ideológicos del texto original propuesto por San Gil.

En consecuencia, Qué Hay De Lo Mío Soria propugna ahora la incorporación por la vía de urgencia de una ristra de enmiendas a la totalidad del espíritu la ponencia, rebajas del Tío Paco caracterizadas todas ellas por el denominador común de abogar por "la moderación, el centrismo y el diálogo". Sorprendente alud de tibieza sobrevenida que da a entender que el tan alabado texto primero sobre el que todos estamos de acuerdo porque no, hombre, no, que no hay ninguna disputa sobre los principios y los valores en el partido, debía ser un libelo de inspiración poco menos que trotskista, preñado de radicalismo, virulencia extremista y feroz dogmatismo doctrinario blindado frente al menor acuerdo con los adversarios. Al punto de que Mando Con Quien Sea Soria barrunta a estas horas que sólo cabe "establecer el límite del diálogo en la barrera que marcan los asesinos y los terroristas".

Acabáramos. A partir ya, el PP apenas habrá de hacer ascos a firmar confituras de goloso pasteleo presupuestario con el Solitario, Anglés, Ricart y la ETA. Bienvenidos sean, pues, los arrumacos en la cama redonda del pragmatismo indiferente a la ética y la estética con el Bloque de la empanada mental gallega, con los independentistas del niño de Pujol en Cataluña, con los nacional-etnicistas en el País Vasco, con el Moro Muza donde se tercie y con Juana o su hermana con tal de pisar moqueta. En consecuencia, propugna la voz de su amo, es decir sugiere Lassalle, es decir asiente Gallardón, es decir ordena Mariano que desaparezcan de la ponencia las verdades del barquero sobre el PNV: "El PNV condena el terrorismo pero, al tiempo, todos sus actos desmienten sus palabras. Su actitud en relación a la lucha antiterrorista es siempre obstruccionista...".

Cosas veredes, amigo Soria...

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