"Apartheid lingüístico"

José García Domínguez

Probablemente dejándose llevar por alguno de esos llamados expertos en comunicación que ahora les sacan los cuartos a los políticos por la sencilla vía de fabricar cuatro frasecitas impactantes a fin de llamar la atención de los medios y así tratar de hacerles un hueco en las portadas, el debutante Feijóo acaba de declarar a propósito del incumplimiento de la sentencia sobre el castellano que en Cataluña existe un "apartheid lingüístico", expresión que suena muy rotunda pero que, si bien se mira, no tiene ningún sentido. Más que nada porque en Cataluña no existe ningún apartheid lingüístico, salvo que con ese término se quiera referir a la segregación que, vía chequera, se puede permitir la minoría adinerada de la demarcación, esa que envía a su prole a los muy contados y exclusivos colegios enteramente privados que allí existen, todos ellos respetuosos desde siempre con el uso docente del idioma español.

Verbigracia, el presidente de la Generalitat y su consejero de Educación, ambos célebres usuarios de ese tipo de instituciones multilingües. Lo sustancial, no obstante, de lo dicho por Feijóo no remite, sin embargo, a la frasecita estrepitosa de marras sino a lo que añadió a continuación. Y es que, acto seguido, el líder del PP exteriorizó su hondo escándalo moral frente al hecho de que el Gobierno "mire para otro lado ante el incumplimiento de una sentencia judicial como esta", dejación de funciones que consideró "inédita en Europa".

Y, en efecto, esas cosas son inéditas en el resto de Europa, pero aquí, en España, Galicia incluida, existe ya una larguísima tradición de silencios e inacciones cómplices en relación a eso que ahora tanto ruboriza al nuevo líder de la mitad de la derecha. Porque de Pedro Sánchez ya sabemos que es muy malo, pero Sánchez no lleva gobernando España desde hace cuarenta años. Y esa sentencia, la que la Generalitat se acaba de pasar por el forro, resulta que no es la primera, ni la segunda ni la tercera sobre el particular. Porque aquí han tragado todos. El PSOE, por supuesto. Pero el PP exactamente igual. O, si no, que se lo pregunte el tan escandalizado Feijóo a su paisano Rajoy y a Aznar. Todos, sin excepción, nos vendieron a los leales a España que resistíamos en Cataluña. Nada nuevo bajo el sol, caro Alberto.

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