Lo que sí negocian PP y PSOE

Guillermo Dupuy

Aunque España se enfrenta a numerosos desafíos políticos y económicos y la OCDE acaba de alertar de la amenaza que supone la falta de Gobierno para nuestro país, parece ser que lo único que el PP y el PSOE están dispuestos a negociar es cómo hacer para que las autonomías no tengan que gastar menos y cómo endurecer el Impuesto de Sociedades. A esto, prácticamente, se reducen las "medidas económicas urgentes" que, según El Mundo y muchos otros medios de comunicación, estarían negociando el Gobierno y el PSOE en estos momentos.

Teniendo presente que unas de las medidas que más urgentemente requiere nuestra economía son las destinadas a reducir el gasto público –muy especialmente el autonómico– y a estimular fiscalmente la creación de empleo y de riqueza, casi mejor que PP y PSOE no negociaran nada. Lo único que prueban estas negociaciones son hasta qué punto ambos partidos están cómodamente instalados en el consenso y statu quo socialdemócrata y que la suya no es una lucha de ideas, sino una pura lucha por el poder.

En cualquier caso, tras advertir la OCDE del reto que supone para nuestras empresas la ralentización económica de la Zona Euro, resulta surrealista que alguien pueda considerar que la respuesta adecuada sea la de endurecer el Impuesto de Sociedades, para que aquéllas anticipen más dinero a Hacienda que hasta ahora. No menos delirante es, tras el demencial endeudamiento público alcanzado con Rajoy, y tras habernos librado arteramente de una justísima sanción de la UE por déficit excesivo –especialmente por culpa, insisto, de las autonomías–, que alguien plantee y avale cambios legales para que las autonomías no tengan que reducir el déficit este año al 0,3% del PIB ni tengan que bajarlo al 0,1% en 2017.

Pero en este mundo al revés viven nuestros políticos, ninguno de los cuales está dispuesto a hacer recortes en el chiringuito o el pesebre del que viven. Lo peor es la condescendencia, cuando no el aval, editorial a este disparate de muchos medios de comunicación.

Muchos dicen que las grandes reformas que reclama urgentemente nuestro país, y no sólo en el ámbito económico, requieren la formación de un nuevo Gobierno. Pero, visto lo visto, esto empieza a ser una verdad a medias. Lo que necesitan estas reformas es que sus impulsores tengan representación parlamentaria. Y, mientras el rajoyismo siga imperando en el PP, no la tendrán.

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