¿Investido para seguir en funciones?

Guillermo Dupuy

Ya lo pronosticó Felipe González –y ya lo comentamos– antes de las elecciones generales del pasado mes de junio: "Será más fácil que haya investidura que un Gobierno que gobierne". Desde entonces, la decapitación de Pedro Sánchez al frente del PSOE, producida este mismo fin de semana, tal vez facilite ahora una investidura que hasta la fecha Rajoy tenía, sencillamente, imposible. Ahora bien, la cacareada pero simple abstención del PSOE –o de un determinado número de diputados socialistas– a la investidura de Rajoy no será suficiente para que pueda haber en España "un Gobierno que gobierne". Y es que los resultados electorales del 26-J, sencillamente, no dan más de sí. Y eso no lo cambia la decapitación de Sánchez, sino la celebración de unas terceras elecciones generales. Y eso, sólo en el caso de que PP y Ciudadanos –tal y como señalan las encuestas– pasasen a sumar en diciembre más de 175 escaños.

Suena duro pero es así. La mera abstención del PSOE a la investidura de Rajoy, si no va acompañada de un mínimo compromiso adicional de apoyo a la gobernabilidad de la nación por parte de los socialistas –empezando por un apoyo a los Presupuestos–, más que evitar la celebración de unas nuevas elecciones las retrasará. Y es que de la simple abstención socialista a la investidura de Rajoy surgiría un Ejecutivo con una capacidad de maniobra casi tan restringida como la que actualmente tiene el Gobierno en funciones.

La verdad es que Rajoy tiene varios motivos –y ya no todos son criticables– para rechazar ahora la simple abstención del PSOE y acudir a unas nuevas elecciones. Ya no se trata de evocar la criticable "escasa ansiedad" –por no decir regusto– de Rajoy por seguir gobernando en funciones. Ya no se trata de criticar el interés partidista que pueda tener el PP en que haya unas nuevas elecciones, en las que los sondeos le otorgan un gran aumento de escaños. Se trata de que pueda haber en España un Gobierno que gobierne, cosa que no habrá si el "no, no y no" de los socialistas sólo encuentra su excepción en la nueva sesión de investidura de Rajoy.

España necesita llevar a cabo importantes reformas, dados los desafíos institucionales y económicos a los que se enfrenta. Pero para eso necesitamos que exista un Gobierno, que ese Gobierno pueda gobernar y, lo que es más importante, que ese Gobierno y los partidos que le apoyan sean partidarios de llevar a cabo las reformas, que requieren dichos desafíos.

A la vista de que cómo el PP, Ciudadanos y PSOE sólo se ponen de acuerdo para hacer la vista gorda ante el recrudecimiento del desafío secesionista catalán, para subir los impuestos o para permitir que las comunidades autónomas sigan gastando a calzón quitado, convendremos en que España, desgraciadamente, necesita urgentemente… demasiado.

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