De la necesidad, virtud

Guillermo Dupuy

El tiempo dirá si el PSOE es merecedor de los desmedidos elogios que buena parte de la prensa afín al PP le ha dedicado este lunes por la simple decisión de abstenerse en la próxima sesión de investidura de Rajoy. No lo descarto, pero, a día de hoy, lo único que ha hecho el PSOE, y no precisamente por el bien de España, es evitar la celebración en diciembre de unas nuevas elecciones en las que todos los sondeos publicados recientemente auguraban al PP y a Ciudadanos una holgada mayoría absoluta y al PSOE un nuevo varapalo, aun cuando a Podemos tampoco le fueran a ir bien las cosas. Esto no lo sabrán muchos miopes de la derecha que claman inercialmente por un "Gobierno cuanto antes", pero en el PSOE lo saben hasta los que han votado este domingo en contra de la abstención.

Y es que, con la abstención a Rajoy, el PSOE se asegura el liderazgo de una oposición que tiene, además, más escaños en el Congreso que los que suman las formaciones que votarán afirmativamente la formación del nuevo Gobierno. No quiero decir con esto, obviamente, que los socialistas vayan a desbancar a Rajoy el día después de haberle dejado acceder a la presidencia. Pero es obvio que el ya de por sí acomodaticio PP de Rajoy va a tener que ceder –y mucho– ante el PSOE si Rajoy pretende, además de tener Gobierno, gobernar.

Los cambios legislativos que el PSOE ya ha planteado –y que Rajoy ya este lunes ha corrido a atender y valorar positivamente– son buena prueba de ello. Dada la ambigüedad con la que están planteados, sería prematuro calificarlos como desgobierno, pero dudo mucho de que la pretensión socialista de "derogar cuanto antes" la Lomce y la reforma laboral, así como abrir "urgentemente el diálogo para afrontar los serios desafíos presentes en la vertebración territorial de España" e impulsar los "reformas jurídicas necesarias para mejorar la articulación de nuestro modelo territorial y su financiación", no vayan a ir en la línea opuesta de lo que un votante del PP o de Ciudadanos considere que son los intereses generales de España.

Ojalá nos llevemos una grata sorpresa, pero mucho me temo que quienes, en la abstención y en estas propuestas del PSOE, ya ven "altura y responsabilidad políticas" no hacen más que presentar la necesidad socialista como si de virtud política se tratara. El tiempo lo dirá, insisto, pero recuérdese que los elogios de la prensa madrileña a Pujol no le convirtieron nunca en "español del año".

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