No todos los días son fiesta

Guillermo Domínguez

El Real Madrid iba de goleada en goleada en casa, hasta que anoche le tocó bailar con la más fea: el Villarreal. El campeón de la Europa League es un equipo muy bien trabajado, donde Unai Emery tiene las cosas muy claras y no ha tardado en dejar su sello. Como Ancelotti en el Madrid, al que ha convertido en un equipo con un gran potencial ofensivo, recuperando la mejor versión de jugadores como Vinicius, Rodrygo y hasta un Marco Asensio que venía de brillar frente al Mallorca, su exequipo, sin olvidar a ese descubrimiento como es Eduardo Camavinga, todo un portento físico y también técnico.

Pero los blancos deben trabajar, y mucho, un aspecto vital del juego como es la defensa. Ya no sólo la línea defensiva, sino el compromiso colectivo de los diez jugadores de campo para guarecer su portería en la mayor medida posible. Empezando por la presión arriba, nueva arma del equipo con Carletto, pues no es lo mismo hacerlo con jugadores como Valverde y Asensio que con Modric y Casemiro, que están fundidos.

Especialmente sangrante es el caso del brasileño, que no está nada bien. No es el Case de otras temporadas. Se le ve cansado y con una importante carga de partidos y minutos –gracias también a la Conmebol–. Anoche se las vio y deseó para frenar al centro del campo del Villarreal, muy poderoso físicamente con Capoue y Coquelin, más el talento y la clarividencia que siempre aporta Dani Parejo. Casemiro cuajó una mala primera parte, pero mejoró a la vuelta de vestuarios, creciendo al mismo ritmo que su equipo, mostrándose más fino a la hora de robar balones.

Ya lo dijo Ancelotti en la rueda de prensa a la conclusión del partido frente a los groguets: "Es una suerte tener a un portero como Courtois". En efecto: de no ser por el belga, salvador una vez más, el Madrid a buen seguro se habría ido por detrás en el marcador al descanso. Cuando el mejor hombre del partido es el portero, apaga y vámonos… Thibaut fue el mejor del Madrid contra el Villarreal, de eso no hay duda.

Mención especial para los laterales, donde el Real Madrid está haciendo aguas en este inicio de curso. Es verdad que Mendy y Marcelo siguen fuera de combate, pero Ancelotti se ha empeñado en colocar a Nacho de lateral izquierdo. El de Alcalá de Henares ya sufrió de lo lindo en esa demarcación contra el Valencia en Mestalla, frente a Yunus Musah, y anoche también las pasó canutas ante el atrevido Yeremy Pino, un jugadorazo que lo dejó retratado en no pocas ocasiones. Ya hemos visto que Alaba, el hombre que hoy por hoy mejor defiende en el Madrid, puede jugar perfectamente en ese costado, sin olvidar que Miguel Gutiérrez, que sigue esperando su oportunidad en el banquillo, es una alternativa natural y seguramente hubiera cuajado mejor actuación que Nacho, que es central y no lateral, pese a que por la derecha también se pueda desempeñar aparentemente sin problemas.

Lo de Fede Valverde como lateral derecho también es para hacérselo mirar. El uruguayo, todo un portento físico que te da un plus para acabar decidiendo partidos –como en el debut en la Champions frente al Inter-, ha sido un soplo de aire fresco en el centro del campo (lesión de Kroos, estado de Casemiro y Modric…), pero sorprendentemente Ancelotti apostó por el uruguayo como lateral derecho. Otro error del italiano, desaprovechando a un jugador, el charrúa, que tuvo faena a destajo con Danjuma.

Carletto está en su perfecto derecho a equivocarse, faltaría más, pero aún tiene que corregir muchas cosas, especialmente en defensa. El Madrid venía de meterle seis al Mallorca, que tiene a Kang In Lee, Kubo y poco más, pero obviamente el Villarreal (y más este Villarreal) son palabras mayores. La cosa pinta bien para el Madrid, pese a que ayer se torciera el guión contra los de Emery, aunque todavía hay trabajo mucho por delante y no todos los días son fiesta

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