La escena del mundo está cambiando III

Gabriel Ruiz Ramírez

"Si antes lo digo, antes ocurre". Seguramente habrán escuchado esta expresión alguna vez. Ahora, la escribo con conocimiento de causa. ¿Recuerdan lo que dije en el anterior artículo?

"El reino de Oriente Medio necesita dinero y si los mercados occidentales no son capaces de proporcionárselo a cambio de una participación minoritaria en la Compañía Estatal Aramco, de seguro que firmaran un acuerdo con China".

Acaba de llegarme la noticia de que, según Reuters, las petroleras estatales chinas PetroChina y Sinopec han escrito a la Saudí Aramco en las últimas semanas para expresar su interés en un trato directo. Las compañías son parte de un consorcio estatal que incluye el fondo soberano de riqueza de China.

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, desveló el año pasado que el reino estaba considerando la posibilidad de incluir, en el año 2018, alrededor del 5 por ciento de Aramco en un acuerdo que podría recaudar 100.000 millones de dólares, de la compañía que tiene un valor de aproximadamente 2 billones de dólares. Ahora bien, ¿por qué se está acelerando este cambio en la escena?

China ha acumulado una gran cantidad de reservas extranjeras, el equivalente a 3 billones de dólares. Esta acumulación, tal vez más de 2 billones en dólares, es consecuencia de la gestión de la moneda en el pasado, cuyo objetivo, ha sido aumentar las ganancias de los fabricantes chinos que exportan a otros países. El desarrollo temprano de la economía china fue solo una fase inicial que alentó fuertes flujos de inversión interna, seguidos de exportaciones netas. Además, los chinos son ávidos ahorradores, dejando de lado hasta el 40% de sus ganancias, lo que lleva a grandes y persistentes superávits comerciales.

Sobre el terreno, el éxito económico chino ha traído consigo mejoras sustanciales en la vida de la población china. La economía ahora se está reorientando hacia los servicios y la tecnología, pasando de ser un modelo dirigido por las exportaciones a una economía avanzada con una clase media en ascenso. Además, China tiene un requerimiento de enormes cantidades de materias primas para satisfacer sus planes de infraestructura, que abarcan a toda Asia.

La necesidad de mantener grandes cantidades de dólares ha pasado. China requiere saldos monetarios mucho más modestos, por lo que seguramente los invertirá en arsenales de metales básicos y materias primas requeridas para el futuro. Este cambio en la política ya se está evidenciado por el aumento del yuan frente al dólar en más del 7% este año.

Más cambios en la escena

Por si esto no fuera poco, los principales bancos mundiales se están viendo obligados a reorientar sus actividades hacia China y su estrategia asiática. El desarrollo de su infraestructura necesita financiación, y esto se coordina a través del Banco Asiático de Desarrollo de Infraestructura. China está internacionalizando sus propios mercados de capitales a través de Hong Kong y Londres. Estados Unidos está deliberadamente excluido de estas actividades.

Esto no significa que China esté en contra de los bancos estadounidenses. Su objetivo es hacer negocios con todos los bancos extranjeros de manera competitiva siempre y cuando no suponga seguir trabajando con dólares. Esto sitúa a los bancos estadounidenses en una encrucijada: ¿van a seguir el mantra del presidente Trump de hacer que Estados Unidos sea grande otra vez y desistan de ayudar a China, o cumplirán con su obligación en beneficio de sus accionistas, y sacar provecho de la estrategia anti dólar de China?

En ningún otro mercado existe un conflicto a este respecto más agudo que en del oro y la plata. Ahora que China,sin lugar a duda, controla estos dos mercados físicos, los principales bancos de oro no tienen otra opción que unirse al Shanghái International Gold y a los International Futures Exchanges. Y este es el verdadero cambio: pronto, estos bancos ya no podrán rebajar los precios del oro y la plata en el mercado Comex, suministrando contratos de oro papel a la baja a compradores puramente especuladores. En cambio, tendrán que convertirse en compradores de lingotes físicos para entregar a los mercados físicos y de futuros de Shanghái. Es pronto para decirlo, pero ANZ Bank, UBS, BNP Paribas, Standard Chartered, HSBC, JP Morgan (sucursal de Londres) y Goldman Sachs se encuentran entre los principales bancos que han realizado o están haciendo esta transición.

Conclusión

Sera el tema del cuarto y último artículo de esta serie denominada "La escena del mundo está cambiando".

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