La sátira

Yo habría querido donar el Gordo

Fray Josepho

No me ha tocado el Gordo, ni nada en la pedrea.
Y siento pesadumbre, tristeza y no sé qué.
Si llegan a premiarme con algo, lo que sea,
tenía ya previsto donárselo a UGT.

Donárselo a los pobres cuitados camaradas.
Que tengan para gambas, ¡qué menos, por favor!
Que puedan, estas Fiestas, hacer sus mariscadas
regándolas con vinos, champanes y licor.

También se me ha ocurrido, si juego para el Niño,
y saco un buen pellizco, donárselo a Errejón.
Que el pobre se nos muestra privado de cariño.
Sin beca que lo arrope, famélico y tristón.

Quizá, ya que lo pienso, pudiera mi fortuna
donarla al matrimonio Cristina-Urdangarín.
Que están en un apuro por no sé qué tontuna
que tienen en un cierto juzgado mallorquín.

También, si me tocara, podría darle el premio
al gran Joaquín Sabina, que está en necesidad.
Al pobre, tan de izquierdas, tan libre, tan bohemio,
le piden que apoquine no sé qué cantidad.

O acaso, si me toca, pudiera hacer la ofrenda
a toda la humildísima familia de Pujol,
paupérrimo linaje, que es toda una leyenda
de heroica resistencia bravía al Español

También, ya que donamos, donémosle a Ana Mato,
menguada e indigente, que vive en la estrechez.
Que compre algunos víveres en el economato,
y pase el fin de año con cierta liquidez.

¡Quisiera dar a tantos! A Fabra, el de Valencia,
a la familia Sánchez (los de Vaciamadrid),
al íntegro Wyoming, que vive en la indigencia,
y que es del progresismo magnánimo adalid…

A Roures, que ese es otro que vive en la pobreza.
Al lúgubre Montoro y al mísero Bardem.
¡Y a ustedes, mis lectores, feliz año que empieza,
felices Navidades y que lo pasen bien!

A continuación