La sátira

Villancicos laicos

Fray Josepho
“Campana sobre campana”
tiene apariencia cristiana,
y notable retintín.
Cantemos, desde mañana,
“almuecín sobre almuecín”.
 
El coro de “Fun, fun, fun”
suena absurdo y estrambótico.
Es mejor ver, en común,
ese teleshow erótico
que hace Lorena Berdún.
 
Lo de “Blanca Navidad”
queda muy segregador.
Cantemos todos mejor:
“¡Interculturalidad,
de no importa qué color!”
 
De “A Belén, pastores”, nada:
la copla está equivocada.
Desde ahora, lo fetén
es que quien vaya a Belén
le dé apoyo a la Intifada.
 
El “Ay, del chiquirritín”
lo tenemos que quitar,
pues se puede interpretar
que ese ser tan pequeñín
es José María Aznar.
 
“Dime, Niño, de quién eres
todo vestido de blanco”...
Si con tal copla me arranco,
otra respuesta no esperes:
“Soy de Jesús de Polanco”.
 
Está bien “Noche de Paz”
—no hay que ser tan suspicaz—,
mas, por ser vindicatorios,
sonará más eficaz
cantar “Paz por territorios”.
 
“Ande la Marimorena”,
con el nuevo protocolo,
recibe nuestra condena.
Y en Chueca, por Noche Buena,
que ande Pedrito Zerolo.
 
El “Gloria in excelsis Deo”
voy a quitarlo y ya está.
O, si acaso, lo canjeo,
pues tampoco queda feo
“Gloria in excelsis Alá”.
 
“La Virgen lava pañales”
y otras letras medievales
no las cantará mi glotis.
Entonemos, más actuales:
“La Mari cambia el dodotis”.
 
Ni canciones a Jesús,
ni champán, ni mantecados
(que al Islam están vedados);
así que a jalar cuscús
y té con emparedados.
 
Zambombas y panderetas
son ya piezas obsoletas
propias de una España arcaica;
dejémonos de puñetas:
¡Viva la Navidad laica!
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