La sátira

Víctor Manuel y su gran hombre

Fray Josepho
(La otra noche, a la salida de la cena homenaje a Santiago Carrillo, el cantante Víctor Manuel fue uno de los que acudió a ver cómo la grúa retiraba la estatua ecuestre de Franco. Declaró que no quería perderse “esta noche irrepetible”, y añadió que “a pesar de que son necesarias muchas decisiones de otra índole, la desaparición de ciertos símbolos, como éste, que no pinta ya nada aquí, también son muy importantes”. En La Linterna de la COPE, al día siguiente, César Vidal nos sorprendió con un documento sonoro impagable: una canción grabada en 1966, en el sello Belter, que lleva como título “Un gran hombre”, y que comienza con la voz de Franco en uno de sus discursos. Después vienen unos gorgoritos ditirámbicos al dictador, cantados por el mismo juglar asturiano que jaleaba la retirada de la estatua. Eran otros tiempos. Ahora el hijo del ferroviario ensalza a dictadores de distinto signo.)
 
Cantor de compromiso y de progreso,
rapsoda de las masas en la lucha,
al que la izquierda hispana siempre escucha
con unción solidaria y embeleso.
 
Cantante progresista (pero creso),
de talento escasito y voz no mucha,
y de musa algo anémica y pachucha
desde que se produjo aquel deceso.
 
¿Que qué deceso digo? El del Caudillo,
aquel que hasta los últimos resuellos
en España ejerció su caudillaje.
 
No pudo derrocarlo ni Carrillo
—el responsable atroz de Paracuellos—,
ni ningún asistente a su homenaje.
 
Y ahora viene este “guaje”
—permitan que me pasme y que me asombre—
a infamar, en efigie, a su “gran hombre”...
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