La sátira

Un juez como Dios manda

Fray Josepho

Quienes conocen a Juan del Olmo aseguran que es un juez meticuloso y muy profesional. No dudo de que lo haya sido en la mayor parte de sus actuaciones judiciales pasadas –no en todas, porque, como revelaba hace poco El Mundo, su labor instructora fue duramente reprobada por la Audiencia de Vizcaya en el año 1992–; pero está claro que en el sumario del 11-M Juan del Olmo se ha mostrado, como mínimo, cobarde, torpe e incompetente. Parece evidente que lo han estado toreando y que, habiéndose dado cuenta de ello, ha seguido entrando a los engaños. Le ha faltado coraje para enfrentarse a las fuerzas de seguridad, al Ministerio del Interior, a los medios de comunicación gubernamentales y a la fiscal "perturbada" por las revelaciones de El Mundo y de LD.

Tengo el barrunto de que ahora el juez Del Olmo se siente no perturbado, sino abrumado por el peso de lo que ha hecho y, sobre todo, de lo que ha dejado de hacer con el sumario del atentado terrorista más brutal de la historia de España. Las declaraciones de su secretario judicial, que ha salido a defenderlo alegando que estaba físicamente agotado, casi ciego y agobiado por la "presión mediática", no hacen más que confirmar mi sospecha.

En la Audiencia Nacional, en cambio, hay magistrados como Fernando Grande-Marlaska, valiente juez bilbaíno, que lleva tiempo demostrando que para él la ley está por encima de consideraciones políticas, de apaños y de presiones. Y que si hay que enfrentarse a la ETA o al Gobierno, se enfrenta uno y punto, que para eso se es juez. Por derecho.

En fin, ahí va mi sátira de hoy, en forma de ovillejo.

¿Quién la ley está aplicando?
Fernando.

¿Sin que la presión lo ablande?
Grande.

¿A pesar de la borrasca?
Marlaska.

Un juez de raigambre vasca,
valiente, que no se atasca...
¡Y que ve bien!... ¡Ya es el colmo!
¡Que sustituya a Del Olmo
Fernando Grande-Marlaska!

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