La sátira

Súmate a la acampada de Sol

Fray Josepho

Concejalito cesante
de cualquier ayuntamiento,
que quedas, por el momento,
sin teta que te amamante.
Dio los naipes el votante,
y tú no tienes jugada,
ni siquiera de farol:

¡Ve y súmate a la acampada
que hay en la Puerta del Sol!

Consejeruelo saliente
de cualquier autonomía,
¡qué dura es la cesantía
sin dieta que te sustente!
Pues ya que, así, de repente,
te quedas en la estacada,
tras rebañar el perol...

¡Ve y súmate a la acampada
que hay en la Puerta del Sol!

Asesorillo depuesto,
sin prebenda y sin despacho,
no gimotees, muchacho,
con semblante descompuesto.
Haz algo, si estás dispuesto,
por recobrar la soldada
que da el Estado español:

¡Ve y súmate a la acampada
que hay en la Puerta del Sol!

Diputadín provincial,
que ahora ya no diputas:
las vas a pasar canutas
sin el sueldazo mensual
y sin el coche oficial,
que, en fin, ya no te traslada
como exigía tu rol...

¡Ve y súmate a la acampada
que hay en la Puerta del Sol!

Carguete lametraseros
de absoluta confianza:
se te acabó la pitanza
pues, al llegar los peperos,
estás en la calle, en cueros,
sin secretaria y sin nada.
Y, antes de darte al alcohol...

¡Ve y súmate a la acampada
que hay en la Puerta del Sol!

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