Soneto de un atlético triste

Fray Josepho

Tenía ya pensado mi soneto
de exaltación vibrante en la victoria.
Y no ha podido ser, porque la historia
el sábado en Milán nos puso el veto.

Perdimos. Ya lo saben. El careto
se nos quedó de chasco, y no de gloria.
Del lado merengón quedó la euforia.
Euforia que es normal. Y que respeto.

El fútbol, con su júbilo y su pena,
es mágico, es humano y es poético:
enciende al corazón y lo refrena.

Y así, con este ánimo antitético,
al vencedor le doy la enhorabuena
y grito con los míos: ¡Aúpa Atlético!

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