La sátira

Secretarias de Área y secretarios de Áreo

Fray Josepho

He cometido la heroicidad de ver entero el debate entre Eduardo Madina, Pedro Sánchez y José Antonio Pérez Tapias, candidatos a la Secretaría General del PSOE. Semejante sacrificio al menos tenía que aprovecharlo para escribir algo, y aquí está. Pero no voy a hablar de las cuestiones de fondo, que eso ya lo harán otros sesudos analistas de Libertad Digital. Me voy a centrar en el postureo de los candidatos.

Los tres han hecho grandes loores del feminismo, esa doctrina que, entre los progres, consiste en considerar que las mujeres son seres discapacitados que no podrían salir adelante si no se les ofreciera la caridad de las cuotas y de la discriminación positiva. Y la manifestación externa del feminismo es el llamado lenguaje no sexista. O sea, esa estupidez de confundir el género gramatical con el sexo y de hacer que se alargue el discurso con engorrosísimos desdoblamientos de sustantivos, adjetivos, desinencias y pronombres.

Pues en el debate socialista nos hemos hartado de ese tipo de majaderías gramaticales. A mí se me antoja que cuanto más se agarran a la impostación no sexista, menos chicha tiene su discurso. Es decir, que ninguno de los candidatos está sobrado de ideas, y ahí andan, entre el cliché, la ridiculez gramatical y el tópico.

Pero, claro, ser riguroso en el desdoblamiento de femeninos y masculinos supone un esfuerzo considerable, que es imposible de sostener más allá de las fórmulas estereotipadas. Y entonces se producen las meteduras de pata. La más gloriosa ha sido la de Madina, campeón de campeones del postureo, que ha llegado a hablar de "secretarias de Área y secretarios de Áreo". Textualmente.

En fin. Huelgan más comentarios. Vayamos con el soneto, en alejandrinos.

Sociatas y sociatos (tan finas y tan finos)
repiten usualmente memezas y memezos,
chorradas y chorrados, pamplinas y pamplinos,
notables idiotezas y enormes idiotezos.

Aspiran a engañarnos cual chinas y cual chinos,
hablando de limpiezas y hablando de limpiezos.
Pretenden dirigirnos destinas y destinos,
con sus ridiculezas y sus ridiculezos.

Nos sueltan largas rollas e interminables rollos:
nos juzgan gilipollas, nos creen gilipollos,
y tal vez lo seamos algunos (barra) algunas.

Son progres y son progras. Personos y personas
que solamente dicen montones y montonas
de lugares comunes y lugaras comunas.

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