La sátira

Romance del llanto de don Josep

Fray Josepho

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / miles de lágrimas húmedas / echa don Josep Piqué, / porque los nacionalistas / ya no se no se juntan con él.

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / por más centrista que pinte, / es que no hay nada que hacer. / Le cierra Artur Mas la puerta / de una manera cruel, / y Jordi Pujol le dice / que, antes que con el PP, / firma un pacto en el infierno / con el mismo Lucifer.

Llora que llora que llora, / llora que te lloraré; / sigue haciendo penitencia / el pobrecito Josep, / y va pidiendo perdones / y disculpas por doquier. / Perdón por nacer, primero; / perdón por vivir, después; / perdón por ser de derechas; / por ser español, también; / y por ser, para más inri, / militante del PP. / Y hasta perdón porque pisan / suelo catalán sus pies.

Pero por muchos perdones / que pide Josep Piqué, / ni en Unión ni en Convergencia / quieren saber nada de él. / Y mira que lo ha intentado / el bueno de don Josep, / y que ha pagado el peaje / de mostrar desinterés / y calculada distancia / con las tesis del PP. / Y que sobre el 11-M / no quiere nada saber / y dice que los culpables / murieron en Leganés. / Y que dice que el pasado / es un terrible corsé, / y que hay que hablar del futuro, / y de que te rondaré. / Y de Acebes y de Zaplana, / raja un poquito también, / como marcando distancias / (igual que el diario ABC).

Pero pese a sus esfuerzos / de besar manos y pies, / y hasta incluso a algún trasero / sus ósculos prometer, / llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / porque los nacionalistas / no quieren nada con él. / Y ni con Montse Nebrera / (que es atractiva mujer, / mucho mejor, por ser justos, / que ese pelma de Vendrell) / cogidita de su brazo, / lo dejan a don Josep / entrar en el Monte Olimpo / del nacionalismo-bien. / Ya no le vale de nada / ser centrista y ser burgués; / ni en Madrit haber tenido / dos ministerios o tres; / ni hablar catalán en casa; / ni hablar, si se encarta, inglés; / ni chamullar, si es preciso, / su poquito de francés; / ni acudir a ver al Barça / como todo buen culé; / porque nada, no hay manera: / no lo quieren acoger, / y en Unión y en Convergencia / lo mandan a que le den.

Llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / cuando mira a Albert Rivera / desnudito en el cartel, / con ese cuerpo serrano / de primoroso doncel, / que va a captar muchos votos / de la gente del PP, / que, como Alejo no vuelva, / va a mandar a don Josep / a esparragar finamente / por el agro ampurdanés.

Llora que llora que llora, / llora que llora Piqué, / porque nadie le promete / un cachito de poder, / un despacho con moqueta / y un coche con su chofer / y con la cuatribarrada / puesta así un poquito al bies... / ¡Si él es tan respetuoso / que está dispuesto a acceder / incluso, si es necesario, / como catalán de bien, / a unirse al selecto grupo / que gestiona el tres per cent!
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