La sátira

Romance de Garzón y Cristina

Fray Josepho

Romeo tuvo a Julieta,
como Perón tuvo a Evita;
Carmen Polo tuvo a Franco
y Abelardo, a su Eloísa.
Tuvo John Lennon a Yoko,
Paul McCartney tuvo a Linda
y Calisto a Melibea
(por medio de Celestina).
Fernando, rey de Aragón,
tuvo a Isabel de Castilla.
Cortés tuvo a la Malinche;
Bonaparte, a Josefina;
Dante tuvo a su Beatriz,
tuvo Popeye a su Olivia;
Richard Burton, a Liz Taylor
y Albano tuvo a Romina.
Los amantes de Teruel
se tuvieron gran estima,
como Tristán a su Isolda,
Pedro Picapiedra a Vilma,
doña Inés a su don Juan,
y Sansón a su Dalila.
También Paris tuvo a Helena,
Nancy tuvo a Ronald Reagan,
Rainiero tuvo a Grace Kelly
y Juan Carlos, a Cori... a Sofía.

Pero ninguna pareja
de la precedente lista
tiene, ha tenido o tendrá
un amor de tal cuantía
como el que comparten hoy
el juez Garzón y Cristina.

¡Suenen violines románticos
bajo la luna que brilla!
¡Caigan pétalos de rosa
sobre la Pampa argentina!
¡Miríadas de Cupidos
lancen sus flechas idílicas!
¡Que esté la Casa Rosada
más rosada todavía!
¡Que un amor irresistible
une Jaén y Argentina!

Que el juez de la voz de pito
(exjuez, según la Justicia),
el Richard Gere gordito
del mester de progresía,
el de "mi querido Emilio,
mándame lo que te diga",
tiene tierno el corazón
por la líder de Argentina.
Por esa indómita gaucha
de linaje peronista.
Por la que expropia Repsol,
sin que el rimmel le destiña.
Por la que va de Vuitton
y es anticapitalista.
Por la que usa silicona
más que una fontanería.
Por la que muestra en su rostro
la primavera infinita
(gracias a los adelantos
de la plastocirugía).

¡Que tiemblen ya los Mercados
y que el fascismo se rinda!
¡Que Franco desde su tumba
tirite de cobardía!
¡Que el neoliberalismo
se apreste para la huida!
¡Que los Estados Unidos
se jiñen por las patitas!

Que Cristina ama a Garzón.
Que Garzón ama a Cristina.
No hace falta decir más.
¡Enhorabuena y albricias!

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