La sátira

Perplejidad en París

Fray Josepho

El domingo, en París, Alberto Contador se proclamó ganador del Tour de Francia y, en la ceremonia de entrega de premios, mientras se izaba la bandera rojigualda, nos hicieron escuchar, enterito y hasta el final, el himno de Dinamarca, ante la perplejidad de los españoles que estaban allí, del propio ciclista y de Jaime Lissaveztky, que encabezaba la delegación oficial.

Les ganas en el Tour, les das pal pelo,
les saltas como un rayo en cada etapa
les muestras tu culotte que se escapa,
y les coronas cumbres en un vuelo.

Les metes toda Francia en tu pañuelo,
les circunvalas, rápido, su mapa,
les besas a la mademoiselle más guapa
y triunfas en París, tocando el cielo.

Ya asciende tu bandera, flameante,
y se congela todo en ese instante,
incluso la sonrisa del jerarca.

Pues un gilifrancés –lo malo abunda–
hace sonar, en vez del chunda-chunda,
el himno nacional de Dinamarca.

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