La sátira

Pasqual Maragall

Fray Josepho

He escrito bastantes versos ácidos contra Pasqual Maragall, porque, como la mayoría de lectores de LD, creo que ha sido un político nefasto. Incluso hace un par de años se querelló conmigo: me pedía tres millones de euros por injurias, a cuento de unas seguidillas que recité en La Linterna. Tras ciertas vicisitudes procesales, la querella fue archivada. Estaba claro que no había motivo para empapelarme, pero al PSOE y al Tripartito les venía muy bien mantener abiertas causas judiciales contra la COPE, pues pretendían cargarse de argumentos para cerrarla, y la cosa me pilló en medio.

En fin, ahora, cuando ya está fuera del juego político, Maragall ha anunciado que padece Alzheimer. Hay pocas cosas más estremecedoras que esta enfermedad, que afecta a la esencia misma de la persona, y resulta un drama para los familiares del enfermo. El viernes pasado, antes de dicho anuncio, había escrito yo un soneto en que intentaba sacar punta a unas declaraciones anteriores del ex "President", que decía que ya no paga las cuotas de militante del PSC. Pero el sábado, al enterarme de lo del Alzheimer, decidí guardar aquel soneto y escribir este otro.

Me guardo el aguijón y la ironía,
me guardo la chacota y la agudeza,
me guardo la diatriba y la aspereza,
la mofa, la indirecta y la osadía.

Me guardo la ocurrente picardía,
me guardo la insolencia y la braveza,
me guardo la embestida, la crudeza
y el cachondeo, en suma, que solía.

Me guardo mi opinión de la querella
con la que pretendiste hacerme mella,
que se quedó en protesta picajona.

Te fustigué de modo más que crítico,
y lo hice, Maragall, contra el político.
Pero hoy lo principal es la persona.

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