La sátira

Ovillejos de la vergüenza

Fray Josepho

Uno de los aspectos más ignominiosos de la política española reciente, agudizado tras las elecciones, es el empeño por tapar, olvidar y acallar todo lo relacionado con la verdad del atentado del 11-M. Ya sabíamos que el régimen zapatético y sus medios afines (que son la abrumadora mayoría) estaban interesadísimos en ocultar dicha verdad. Pero cabía esperar que el PP alentara las investigaciones y se opusiera a los silencios y a las manipulaciones oficiales. No fue así, salvo honrosas excepciones, antes de su derrota electoral y, después, el 11-M ya no es que no exista para ellos, sino que, encima, se dedican a dificultar la labor de los pocos grupos que, desde la sociedad civil, pretenden luchar por la dignidad, por la memoria, por la justicia y por la verdad. Este es el caso de los Peones Negros, a dos de cuyos miembros el Ayuntamiento pepero de Marbella les ha puesto una multa de 300 euros por repartir folletos con información sobre el 11-M.

– ¿Qué hacen, que no se cohíben?
– ¡Prohíben!

– ¿Cómo al que es molesto frenan?
– ¡Penan!

– ¿Y cómo su cuenta abultan?
– ¡Multan!

Ciertos peperos resultan,
aparte de ingratos, viles,
y en su poltrona de ediles
prohíben, penan y multan. 



– ¿Qué hacen? ¿Por qué no responden?
– ¡Se esconden!

– ¿Por la verdad no batallan?
– ¡Callan!

– ¿Y la memoria no cuidan?
– ¡Olvidan!

Sus actos los invalidan
como oposicion decente,
pues si hay un inconveniente,
se esconden, callan y olvidan.



– ¿Qué asunto es más menester?
– ¡Saber!

– ¿Saber qué, con ansiedad?
– ¡La verdad!

– ¿La verdad, de qué manera?
– ¡Entera!

Con la honradez por bandera,
pese a multas y sanciones,
siempre querrán los Peones
saber la verdad entera.

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