La sátira

Ni eso

Fray Josepho

En la campaña electoral, tras las mentiras, vienen las promesas.

Ni un comino, ni un céntimo, ni un bledo,
ni un hueso de aceituna, ni una miga,
ni una deposición, ni una boñiga,
ni el aliento mefítico de un pedo.

Ni un grano microscópico en un dedo,
ni un rábano, ni un higo, ni una higa,
ni un piojo, ni una mosca, ni una hormiga,
ni el ojo sin pupila de Quevedo.

Ni un nabo, ni un pimiento, ni un andrajo,
ni un huevo, ni tres leches, ni un carajo,
ni un moco, ni una lágrima, ni un pis.

Por más que esdrujulees y enfatices,
tu palabra, con todo lo que dices,
ya no vale ni eso, José Luis.

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