La sátira

Mariano, yo no te pido

Fray Josepho

Mariano, yo no te pido
que termines con el paro.
Por supuesto, tengo claro
que el asunto está jodido.

Mariano, yo no pretendo
que con la crisis se acabe
en un pispás. Sé que es grave
la situación y lo entiendo.

Mariano, yo no demando
que llegues, de sopetón,
y arregles la educación
nada más coger el mando.

Mariano, yo no te exijo
que saldes la deuda ya.
Sé que saldarla será
trabajo lento y prolijo.

Mariano, yo no te imploro
que en las Administraciones
hagas grandes reducciones.
Es difícil; no lo ignoro.

Mariano, yo no te instigo
a baldear sin temor
las cloacas de Interior.
Sé que eso no va contigo.

Mariano, yo no te emplazo
a sanear la política.
Sabré atemperar mi crítica
sin darte mucho el coñazo.

Mariano, yo no te exhorto
a que arregles la justicia.
El camino, si se inicia,
no será fácil ni corto.

Mariano, yo no te ruego
que en dos días, del tirón,
depures la corrupción
Sabré esperar, desde luego.

Mucha ilusión no me inspiras;
pero, sin ser entusiasta,
a mí, Mariano, me basta
con que no cuentes mentiras.

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