La sátira

Letrilla del trágala

Fray Josepho

El extremeño tonante,
el bellotari barbudo,
el Ibarra corajudo
–a quien no hay Carod que achante
ni Maragall que quebrante–,
ya en sus principios naufraga…
¡Y traga!

Felipe insinúa, finta,
indica, sugiere, muestra,
sale un poco a la palestra,
habla de forma sucinta,
deja que corra la tinta,
fanfarronea y amaga...
¡Y traga!

Leguina escribe un artículo,
luego da una conferencia,
opina, juzga, sentencia...
y al final hace el ridículo,
como aquel al que el testículo
se le sale de la braga…
¡Y traga!

Vázquez se envanece, ufano,
del amor que tiene a España,
mas no mueve una pestaña
y se arrastra cual gusano,
camino del Vaticano,
pues es que Roma le embriaga...
¡Y traga!

Alfonso Guerra arremete,
discute, arguye, rebate,
se engalla, lucha, combate,
se implica, se compromete...
Pero, al final, se somete,
y, al ir a votar, se caga...
¡Y traga!

Y el Bono que se proclama
español y rojigualdo,
que a la Nación da respaldo
porque dice que la ama;
el que en contra de ETA brama,
calla, se marcha, divaga...
¡Y, como los otros, traga!

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