La sátira

Letrilla de los ausentes

Fray Josepho
¿Y el grito y el abucheo?
¿Ya no toca o ya no es plan?
En la calle no los veo…
¿Alguien sabe dónde están?
 
Arden personas y pinos
sin que a nadie le interese…
Ni un mensaje SMS
llama al Gobierno “asesinos”.
Y todos esos cretinos
que simulaban cabreo
con modales de volcán…
¿alguien sabe dónde están?
En la calle no los veo…
 
Caen once de un retén;
se quema Guadalajara…
Pero a mí nadie me aclara
–ya sé que yo no soy quién–
qué ha sido de los Bardem,
ese vocinglero clan,
tan progresista y ateo.
En la calle no los veo…
¿Alguien sabe dónde están?
 
La floresta se calcina
y seres humanos mueren,
pero ahora ya no quieren
ponerse la pegatina.
Las manis, la corajina,
las voces y el pataleo
–cuando lo del alquitrán–
¿alguien sabe dónde están?
En la calle no los veo…
 
Recogido el chapapote,
¿dónde demonios estáis
los chicos de “nunca mais”
y de “Aznar el que no bote”?
Tanto inquieto muchachote,
tanto salto y tanto afán
se han pegado el escaqueo.
En la calle no los veo…
¿Alguien sabe dónde están?
 
Se achicharran los pinares,
sin que Zerolo comparta
eslogan, beso y pancarta
con Gasparín Llamazares.
¿Estarán quizá de bares,
en los brazos de Morfeo
o guardando el ramadán?
¿Alguien sabe dónde están?
En la calle no los veo…
 
En la infernal arboleda
la tarde se pone trágica.
Mientras, de “La flauta mágica”
Zetapé encantado queda,
y el presidente Barreda
papea en un restorán…
Qué mosqueo, qué mosqueo…
En la calle no los veo,
¡pero sí sé dónde están!
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