La sátira

Las cosas del CNI

Fray Josepho

Si en aguas de Senegal
a navegar voy a veces
para pescar grandes peces
y me retratan, da igual:
daré el cambiazo facial
y nunca habré estado allí...
¡pues mando en el CNI!

Si ejerzo de director,
como me da la real gana,
en África a la sabana
me voy de caza mayor.
Y disparo con valor,
puntería y frenesí...
¡que lo paga el CNI!

Si a mi sobrino ceporro
decido darle un enchufe,
pues no me importa que atufe
a nepotismo y a morro.
A mi familia socorro,
porque me sale de ahí...
¡y dirijo el CNI!

Si a mi piscina deseo
limpiarle las porquerías,
mando venir dos espías
con equipos de buceo,
y la dejan, de un voleo,
sin ese olor a pipí...
¡Qué bien curra el CNI!

Si un amigo me reclama
–ya que la amistad es mucha–
para poner una escucha
y, espiando a su mucama,
saber si a su novio llama,
pues yo le digo que sí...
¡Para eso está el CNI!

Si patatas de Galicia
me transportan mis agentes
es porque son excelentes,
y, con pulpo, una delicia.
Ningún gourmet desperdicia
unas patatas así...
¡del jefe del CNI!

Si quiero un televisor
y el mío se ve con nieve,
exijo la marca Loewe
y de plasma, por favor.
Como no hay otro mejor,
que me traigan ese a mí:
¡al jefe del CNI!

Y si, en fin, a algún agente
–sin acta, luz, ni taquígrafo–
lo paso por el polígrafo,
pues es para que me cuente
si el mes pasado, en el puente,
se ligó a alguna gachí...
¡Las cosas del CNI!

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