La sátira

La queja de Luis Roldán

Fray Josepho
Que fui ladrón lo sé. Ladrón convicto.
Y de mi culpa —créeme— no me jacto:
corrupto fui, podrido y putrefacto
(hay quien dice que incluso "sensu stricto").
 
Mas me nombraste tú. Te fui adicto,
aunque reniegues hoy de mi contacto
e intentes sostener que estás intacto,
inmaculado, incólume e invicto...
 
No me quejo por celos ni dentera:
yo sé que soy más feo, más inculto,
más calvo, más vulgar y más hortera...
 
Aguanto la rechifla y el insulto;
pero no robé más que Rafa Vera,
y para mí no pides el indulto.
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