Íñigo, vuelve, por favor

Fray Josepho

Recuerdo tus gafitas, tu relamido léxico,
tu tez barbilampiña, tu estilo contumaz.
Recuerdo tu flacura de púber anoréxico,
tu verbo demagógico, porfiado y eficaz.

Recuerdo cómo abrías los ojos como platos,
y dabas en La Sexta doctrina al por mayor.
Recuerdo tus sofismas fulleros y baratos.
No te hagas ya más daño. Regresa, por favor.

Sin ti ya nadie come. Sin ti nadie descansa.
Sin ti coge berrinches el niño de Bescansa.
Sin ti hasta Luis Alegre se sume en depresión.

Aquí, querido Íñigo, no se te piden cuentas.
Tú dale un beso a Pablo, y di que lo lamentas.
No va a dolerte nada la decapitación.

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