La sátira

Griñán y el eco andaluz

Fray Josepho

Cuando dentro de dos semanas Rubalcaba pierda las elecciones, Andalucía será la única comunidad autónoma (salvando el País Vasco) en que el PSOE gobierne. Pero, si hay suerte, antes de la primavera también puede desmoronarse el Régimen andaluz, que lleva tres decenios enquistado en la región más poblada de España. El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, está desesperado y no sabe qué hacer para evitar la derrota. El populismo derrochador, clientelista y corrupto tiene sus días contados.

El caso es que Griñán busca consuelo en la soledad del campo y, en sus paseos por la sierra cordobesa, a veces se detiene en las quebradas para lanzar preguntas y gritos de angustia a unos imaginarios súbditos que se le muestran cada vez más desafectos.

—¿Vuestra ansia más manifiesta?
...¡fieeestaaa!¡...¡fieeestaaa! ...¡fieeestaaa!

—¿Qué apetencia os adivino?
...¡viiinooo! ...¡viiinooo! ...¡viiinooo!

—¿Si hay disgusto, qué lo apaga?
...¡paaagaaa! ...¡paaagaaa! ...¡paaagaaa!

—Pues, pueblo, di: ¿qué más quieres?
...¡eeereees! ...¡eeereees! ...¡eeereees!

Griñán, por más que te alteres,
el erario ya está seco,
y a los gritos que profieres
solo te responde el eco:
¡fiesta, vino, paga y EREs!

A continuación