Gracias a ti, Mariano, estoy contento

Fray Josepho

Me diste una alegría. Ya era hora.
Que sí, que me la diste, te lo juro.
Te vi en la tele, sólido y seguro,
y el pompis se me hizo cantimplora.

Ya te perdono incluso la demora,
y hasta las viejas dosis de bromuro,
a cambio del aliento de un futuro
que (provisionalmente) no empeora.

Lo hiciste. Sí, lo hiciste. Y aunque tarde,
después de tal esfuerzo y tal alarde,
en el sofá está bien que te retrepes.

Y mientras llega el chasco, de momento,
gracias a ti, Mariano, estoy contento
de ver gimotear a los indepes.

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