La sátira

En agosto, a aprender

Fray Josepho

Durante el mes de agosto les voy a explicar a los lectores de Libertad Digital algunas nociones de métrica, ilustradas con ejemplos más o menos deleitosos y divertidos. Empezaré por el verso endecasílabo, que es, junto con el octosílabo, el más usado en la poesía española. Desde que en el siglo XVI Garcilaso de la Vega lo adaptó a nuestro idioma, han cultivado el endecasílabo prácticamente todos los grandes poetas españoles e hispanoamericanos. Y ahí sigue. Pero es un verso que tiene su intríngulis. No se trata solamente de que sume once sílabas: se requiere también que haya una disposición armónica de los acentos. Según sea dicha disposición, tenemos diferentes tipos de endecasílabos. Algunos son rítmicamente compatibles entre sí, otros no.

Pero vamos con los ejemplos. El más común es el llamado endecasílabo heroico, que lleva acentos en las sílabas 2ª, 6ª y 10ª:

Te marchas Zapatero y, sin embargo,
te quedan todaa cinco meses,
un tiempo que va a hacérsenos muy largo,
y España paga con intereses.

Luego está el endecasílabo melódico, que puede coexistir con el heroico, pero tiene una cadencia distinta, con sus acentos en 3ª, 6ª y 10ª:

Ya tu voz, sin ritual ni protocolo,
con tus cejas agudas y estramticas,
seguirán disfrutándola tan solo
tus amigos, Sonsoles y las ticas.

El endecasílabo sáfico tiene un ritmo peculiar. Lleva acentos en 1ª, 4ª, 8ª y 10ª, y suele formar parte de la llamada estrofa sáfica, que carece de rima y va rematada por un pentasílabo:

Llega tu anuncio de que habrá comicios
tarde qui, con la nación en ruina.
Grita la voz de Celtiberia unime:
¡Vete al infierno!

Por último, incompatible con todos los anteriores, está el curioso endecasílabo de gaita gallega, que tiene acentos en 4ª, 7ª y 10ª (y a veces también en 1ª). Veamos una muestra:

Viene Rajoy con la barba canosa,
desde las verdes riberas del Miño,
y con lo chunga que es aquí la cosa,
vaya marrón va a comerse el pobriño.

Si les apetece y tienen tiempo, lean en voz alta los ejemplos que he puesto, intentando marcar el golpe de voz en las sílabas acentuadas, que van en negrita. A poco oído que tengan, se darán cuenta de qué diferente es el ritmo de cada uno.

En fin, otro día seguiremos, que queda mucho verano.

A continuación