La sátira

El verso más español

Fray Josepho

El verso octosílabo, como dije la semana pasada, es el que más se adapta a las características naturales de nuestro idioma, de modo que es el más usado en la poesía popular y en el folclore. Aunque también los poetas cultos emplearon y emplean profusamente el octosílabo. Es el metro predominante en todo el teatro del Siglo de Oro, sin ir más lejos.

Pero quedé en explicar las variedades de octosílabos según sus acentos. Dos son las principales. En primer lugar, el octosílabo trocaico, de ritmo lento y pausado, con acentos en las sílabas impares: 3ª, 5ª y 7ª (y a veces también en la 1ª):

Con mi ritmo, que es trocaico,
exponer un dato quiero:
"laico" no es ‘ateo fiero’,
ya que siempre ha sido laico
todo fiel que no es del clero.

Luego está el octosílabo dactílico, con acentos en 1ª, 4ª y 7ª, que tiene un aire más rápido y brioso. Como el de esta cuarteta, que reproduce lo que Zapatero le pidió al Santo Padre en su audiencia:

Porfa, decid, Santidad,
(fuera guasitas y bromas)
¿puedo saber, por piedad,
vuestra academia de idiomas?

Existen más variantes pero, como ya dije, lo normal es que se mezclen y den lugar a estrofas polirrítmicas. Y son muchas las estrofas que usan el octosílabo. Aparte de los romances, están las soleás, las redondillas, las cuartetas, las quintillas, las sextillas, las décimas, los villancicos...

Tampoco es raro que los octosílabos se combinen con versos más cortos (normalmente tetrasílabos), por ejemplo, en los ovillejos, y también en las "estrofas de pie quebrado", llamadas "manriqueñas" por haberlas empleado Jorge Manrique en las famosísimas "Coplas por la muerte de su padre". Sin embargo, un reciente hallazgo ha dado al traste con la originalidad de Jorge Manrique. Como demostraré en un volumen que estoy preparando, Manrique se inspiró en otro poeta del siglo XV, hasta hoy desconocido, Josef Monge, llamado El Chançero, que ya había usado unos años antes la mencionada estrofa. Sin duda los poemas del Chançero fueron conocidos por Jorge Manrique, y son innegables las influencias, que desde una perspectiva moderna llamaríamos plagios.

Para acabar por esta semana, les adelanto a los lectores de LD, en primicia, una pequeña muestra de la obra de Josef Monge:

Sacude el alma dormida,
Mariano, a ver si dispiertas
contemplando
qu’Espanna está mui fodida,
e sigue este xilipuertas
gobernando.
Cuán presto habrás el poder,
e non te valdrán tus pautas
de uebón;
cuán presto habrás de comer,
con ruina e con perroflautas,
el marrón.

A continuación