La sátira

Derecha extrema

Fray Josepho

¡Qué desgraciada suerte la mía!
¡Ay, qué putada monumental!
Yo, que presumo de liberal,
me he equivocado de ideología,
pues cada día
sufro, por réprobo, este anatema:
¡Derecha extrema!

¿Niego el delirio nacionalista?
¿Quiero que España siga existiendo?
¡No hay indulgencia! ¡Crimen tremendo!
¡Soy un retrógrado, soy un golpista,
españolista,
antidemócrata y antisistema!:
¡Derecha extrema!

¿Quiero al etarra dentro del trullo?
¿Quiero que impere sólo la ley?
¿No ofendo al Papa? ¿No insulto al Rey?
¿Ante los progres no me apabullo?
Pues, por capullo,
soy de una índole turbia y blasfema:
¡Derecha extrema!

Como abomino de Zapatero,
como a Pepiño creo un patán,
y me da náuseas Juan Luis Cebrián
y a Gabilondo no lo digiero,
y persevero,
pues me repiten su monotema:
¡Derecha extrema!

Si no soy de ellos, soy execrable;
si voy por libre, soy lo peor;
si planto cara, soy malhechor;
si les reprocho, soy miserable...
Y cuando hable
hay que escupirme, como una flema:
¡Derecha extrema!

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