La sátira

Crónica de los premios Goya

Fray Josepho

Estuve viendo un rato la gala de los Goya
aunque me suda... ¡Ejem!... ¡La lengua se me embrolla!

Lo sé, lo sé: me culpo por esta ligereza.
Mas todo ser humano alguna vez tropieza.

Pusieron en la entrada la alfombra (roja, claro),
para los Óscar cutres de la nación del paro.

Acordonaron todas las calles adyacentes
para evitar silbidos, insultos e incidentes.

Porque el año pasado la gente le gritó
a alguna actriz: "¡Tus tetas las he pagado yo!"

Pero así son las divas, que nadie se equivoque:
permiten que se pague, pero que no se toque.

Aparecieron todos con sus mejores galas:
los chicos, de chaqué; de largo, las chavalas.

Lo presentó Eva Hache, muchacha insustancial
que imita a Lina Morgan, pero le sale mal.

Si bien, en su descargo, es justo que proclame
que tuvo que batirse con un guión infame.

El personal en Twitter está a ver si adivina
quién larga el primer mitin o va con pegatina.

Incluso yo esperaba, con morbo, algún tropiezo..
Y nada: aquello iba de bostezo en bostezo.

En mitad de la gala, para colmo de empacho,
un tostón infumable del tal González Macho.

Este González Macho no ganó ningún premio:
pero es el presidente del cotarro y del gremio.

Balbuceó (leyendo) prolijas oraciones
en las que —les resumo— pedía subvenciones.

Y allí el ministro Wert, el de escasos cabellos,
lo escuchaba, sintiéndose como uno de ellos.

Lo único brillante fue Santiago Segura,
que largó cuatro frescas con gran desenvoltura.

Entre las nominadas no estaba su Torrente,
que es la más taquillera, paradójicamente.

A Pedrito Almodóvar le atizó con sarcasmo.
Y el manchego tragaba, entre el odio y el pasmo.

Pero, en fin, tras Segura, volvió a cundir el tedio.
Decidí irme a la cama. Es normal. Qué remedio.

La mañana siguiente me enteré en internet
de que en documentales premiaron a Coixet.

Pero aunque el premio Goya salió a cogerlo ella,
era el ex juez Garzón la verdadera estrella.

Coixet es cineasta tolerable y correcta;
pero, eso sí, al servicio tan solo de su secta..

Por tanto, el Premio Goya de Prevaricación
lo tiene ya en su casa don Baltasar Garzón.

Me levanté temprano, y madrugué con vistas
a ver si fusilaban a Macho y los guionistas.

Y no los fusilaron. Mecachis en la mar.
Ahí siguen cobrando. De todos. Con un par.

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