La sátira

Coplas de mi Maleni

Fray Josepho

La ministra de Fomento
se llama doña Maleni
y las desgracias resbalan
sobre su blanca epidermis.

La ministra de Fomento
no es ni blandita ni débil,
y su talante es despótico
como un jerarca del Kremlin.

La ministra de Fomento
es más arisca que Otegi
y, a veces, siendo nefasta,
salva la cara del Presi.

La ministra de Fomento
anda justita de pesquis
y en un concurso de torpes
se llevaría un accésit.

La ministra de Fomento
no diré yo que es imbécil,
pero su enorme desmaño
da para hacer una tesis.

La ministra de Fomento
no es productiva ni fértil
y, sin nutrir, da picores,
igual que el gas de la Pepsi.

La ministra de Fomento,
que no es garbosa ni sexy,
tiene la cara de cuota
de la señorita Pepis.

La ministra de Fomento
es doble falta en el tenis,
penalti en contra en la prórroga
o descalabro en un derbi.

La ministra de Fomento
es como un cuesco en el éxtasis
o un gatillazo sombrío
desde una fúnebre pelvis.

La ministra de Fomento
es como un corte en la peli,
como un diluvio en el pic-nic,
como un semental estéril.

La ministra de Fomento
es más huidiza que el yeti
y más fresca que una helada
en el estrecho de Bering.

La ministra de Fomento
no habla la lengua de Shakespeare
y la lengua de Cervantes
la masculla entre paréntesis.

La ministra de Fomento,
como siniestra ave Fénix,
de sus cenizas renace
entre la crisis y el déficit.

Y como ya toda España
le tiene puesta la equis,
pues yo le escribo estas coplas:
las coplas de mi Maleni.

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