La sátira

Campeones del mundo

Fray Josepho
Como aficionado al baloncesto, quiero hacer un homenaje a la selección española que acaba de conseguir la medalla de oro en el Mundobasket de Japón. Enhorabuena tanto a los jugadores como a los técnicos y demás componentes del equipo nacional. Todos hemos disfrutado con el juego de España, y también nos hemos conmovido con las lágrimas de Pau Gasol, el mejor jugador del campeonato, que, lesionado en las postrimerías de la disputadísima semifinal contra Argentina, tiró –y metió– dos tiros libres (a la postre decisivos) con gesto de dolor y pidiendo el cambio. Y nos hemos emocionado con la lealtad de sus compañeros, que, sin la estrella del equipo, sacaron toda su calidad y su casta para dedicarle a Pau la victoria contra Grecia en la final. Y, por supuesto, ha sido emotiva la entereza del entrenador, Pepu Hernández, que dirigió al equipo en la final con el alma encogida por el fallecimiento de su padre la noche anterior. Mi más sentido pésame para él.

Al mando, un entrenador
con temple, sabiduría,
sensatez y bonhomía:
¡Pepu Hernández, el mejor!

Como sin querer la cosa,
mete triples, rebotea,
pasa, defiende y pelea
el campeón Garbajosa.

Con esa cara de crío
y esos muelles en los pies,
aquello que vuela es...
¡Rudy Fernández! ¡Qué tío!

Son, bajo el aro, sus leyes
las del vigor y el coraje,
porque allí no hay quien se faje
igual que Felipe Reyes.

Impasible el ademán,
valiente y pundonoroso,
más que alero, es un coloso
Jiménez, el capitán.

Un torbellino en acción:
anota, asiste, controla
y defiende... ¡Cómo mola
José Manuel Calderón!

Especialista en proezas,
combativo marbellí,
mi aplauso va para ti,
el gran Carlitos Cabezas.

Su poderío en la zona
es patente y manifiesto:
¡Qué bien juega al baloncesto
Marc Gasol, de Barcelona!

Prueben hoy este menú:
tiros, entradas, defensa,
y una calidad inmensa,
que nos sirve Álex Mumbrú.

El más jugón del equipo
–y en edad el más pequeño–
es un mago tinerfeño:
¡Sergio Rodríguez, gran tipo!

Para qué queremos más,
si desde Málaga llega
–casta, calidad y brega–
Berni Rodríguez, un as.

¡Qué lujo, qué despilfarro,
qué derroche de talento,
qué descaro, qué elemento,
qué crack, Juan Carlos Navarro!

Pero el equipo español
tiene una máxima estrella,
y con lesión o sin ella...
¡Te queremos, Pau Gasol!

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