Barack Hussein Obama

Fray Josepho

Al final la visita de Obama duró poco más de veinte horas. Llegó el sábado a las once de la noche y se fue el domingo a las siete de la tarde. Le dio tiempo a visitar brevemente a Felipe VI, a entrevistarse con Rajoy, a dar una conferencia de prensa y a reunirse con el personal de las bases de Torrejón y Rota. Bueno, y a cambiar unas frases con Sánchez, Rivera e Iglesias. Este último le regaló un libro sobre la Brigada Lincoln, sector estadounidense de esas Brigadas Internacionales de voluntarios (de estricta obediencia comunista) que Stalin reclutó para apoyar al Frente Popular en nuestra Guerra Civil. Rajoy le regaló un jamón. No hay color.

En fin, que la visita se podría haber sustituido por una llamada telefónica. Pero, en cualquier caso, está bien ver por aquí a Obama, un tipo que se mueve elegantemente, que domina los medios, que habla muy bien en público y que tiene una sonrisa arrebatadora.

¿Quién tiene ínfulas de crack?
Barack.

¿Andares de bailarín?
Husseín.

¿Y piel de canela en rama?
Obama.

Llegó, cenó, y a la cama.
Después, sin dormir apenas,
miró un poco el panorama…
y se marchó. Adiós muy buenas,
Barack Husseín Obama.

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