Arrepentimiento después de la Diada

Fray Josepho

Un pincho hay en mi alma que siempre me rasguña.
Atroz remordimiento que hiere cual punzón.
Lo siento. Llevo siglos robando a Cataluña.
Deseo confesarme, para pedir perdón.

Mi vida entera ha estado centrada en tal objeto.
Guiada hacia el expolio, con implacable afán.
Perdón. Perdón os pido. Creedme si os prometo
que desde ahora dejo de odiar el catalán.

Renuncio a mi ojeriza. Depongo el latrocinio.
Prescindo de agresiones. Suprimo mi rencor.
Suspendo mis ataques. Detengo el exterminio.
Y trueco ya mi fobia por infinito amor.

Ponedme penitencia, pues son trescientos años
de ofensas, de saqueos, de crimen y maldad.
Jamás podré en mi vida pagar por tantos daños.
Pero esto se ha acabado. Lo digo de verdad.

Prometo en un cachete tatuarme la estelada.
Vitorear al Barça. Ser socio con carnet.
Comer pan con tomate, calçots y escalivada.
Y flagelarme enérgico la espalda con un fuet.

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