La sátira

Aleluyas de la boda

Fray Josepho
Frívola está la musa del rapsoda
en estas aleluyas de la boda.
 
Son pinceladas breves, instantáneas,
benignas, baladíes, misceláneas...
 
Gallardín puso flores y guirnaldas,
pero evitó banderas rojigualdas.
 
La lluvia en fastidiar, terca, se afana:
¡qué puñetera y qué republicana!
 
La gente sufre el llanto de los cielos
y de los invitados tiene celos.
 
Ágata, tricolor, con Pedrojota,
ataviada llegó de chirigota.
 
Con su esposa contrasta Federico:
ella es mucho más guapa y él, más chico.
 
Llevó Trini Jiménez, muy simbólica,
por pamela una antena parabólica.
 
Sonsoles lució atuendo sobrio y fino,
que marcaba su “eterno femenino”.
 
En cambio, Ana Botella, mostró gala
de entre ex Primera Dama y concejala.
 
A Cándido, el baranda de ugeté,
el sueldo no le da para chaqué.
 
Qué decepción: no se dejaron ver
–por no estar invitados– los Boyer.
 
Flaco lo vi... Permitan que sospeche:
¿no seguirá algún plan este Ibarreche?
 
Felipe Juan Froilán, infante blondo,
practicó con sus primas el taekwondo.
 
Al elegir color, qué mala pata
tuvo Marichalar con su corbata.
 
El Príncipe de Gales a Camila
no la llevó, pese a que le encandila.
 
Carolina, princesa monegasca,
se dejó a su marido en una tasca.
 
Aunque es buen mozo el Príncipe Español,
más de un palmo le saca Pau Gasol.
 
Muy lejos se mostraron de lujurias
sus Altezas los Príncipes de Asturias.
 
A la gente está claro que le choca
que evitaran los besos en la boca.
 
¿Lágrimas echó el Rey? Quizá unas cuantas;
pero echó muchas más con las Infantas.
 
Y, hablando de los novios, es justicia
proclamar la belleza de Letizia.
 
No soy gay; que la duda se disipe...
¡pero también es guapo don Felipe!
 
Y, cómo no, les pido –si me leen–
¡que se pongan a ello y que procreen!
 
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