((Más en serio que nunca))

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy

Nuestros vates se sirven habitualmente del humor para criticar despropósitos y fustigar a quienes los cometen, que de eso básicamente va la sátira.

La sátira es un medio eficaz de mostrar la falacia de una idea o las sombras de un individuo, pero hay momentos en los que las falacias y las sombras se vuelven tan densas que ni siquiera la sátira puede combatirlas.

Hay momentos, como el presente, en los que no queda otra que hablar en serio.

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO
por Fray Josepho

Ni guasa, ni ironía, ni chacota.
No es tiempo de gracejo ni de chiste.
Tampoco de llorar o de estar triste,
ni de aceptar sumisos la derrota.

Es tiempo de lidiar. De ser patriota.
Que nadie se equivoque o se despiste.
Estamos con la gente que resiste,
que aguanta y que se calla… hasta que explota.

La cosa está muy mal. Y en este instante,
tenemos que romper los protocolos,
sacando la bravura de la entraña.

Hemos de dar un paso hacia delante,
para gritar muy fuerte: ¡No estáis solos!
¡Viva la libertad! ¡Y VIVA ESPAÑA!

MAÑANA SERÁ TARDE
por Monsieur de Sans-Foy

Tenían que dejar huella
tantas décadas de taifas,
tantos niños alienados
a través de la enseñanza.
Tenía que dejar huella
tanto espíritu de casta:
el carguito y la prebenda
para quien les baile el agua,
la calumnia y el exilio
para quien les plante cara.

Tenían que dejar huella
tantas décadas de infamias:
de aceptar que lo español
es sinónimo de facha.
Como si la Historia cierta,
no la Historia imaginada,
fuese un cúmulo de ofensas
que no pueden ser pagadas.
Como si lo que hemos sido,
desde que íbamos en calzas,
fuera sucio y vergonzante:
una repulsiva lacra
de la que hay que deshacerse,
si no quieres ser un paria.

Tenía que dejar huella,
y negaban que pasara
lo que, desgraciadamente,
hoy sabemos que ya pasa:
que teniendo las escuelas,
los despachos y las fábricas,
radios y televisiones,
Orden Público, Finanzas
y hasta el fútbol amarrado,
quieren... eso que les falta:
quieren ser su propio Estado
y escupirnos a la cara.

Tantos años en remojo,
ha de estar por fuerza blanda
esa patria aborrecible
de los fachas y los carcas:
¡Hay que darle matarile!
¡La ocasión la pintan calva!

Queda claro lo que quieren,
y es posible que lo hagan,
si no quedan españoles
que les digan con palabras
y con hechos, si es preciso,
que ya huele... y que ya basta.

Y el momento es ahora mismo:
si esperamos a mañana,
puede que la podredumbre
nos infecte las entrañas.
¿Nos importa lo que ocurre
o aquí no ha pasado nada?

Les adjunto mi respuesta:
¡VIVA EL REY
Y VIVA ESPAÑA!

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