Lazos amarillos

Fray Josepho y Monsieur de Sans-Foy

"Ata un lazo amarillo alrededor del viejo roble", cantaban Tony Orlando & Dawn, cuando Franco aún presumía de gafas de sol.

¿Un lazo amarillo? ¿Y por qué coño un lazo amarillo y no, pongamos por caso, un calcetín rojo?

Treinta y cinco años después de aquello, qué vueltas da la vida, Cataluña es un hervidero de lacitos amarillos. Aunque, desde el espacio, son apenas un parpadeo intermitente, porque los ponen y los quitan, los ponen y los quitan…

¿Qué les parece a ustedes este asunto de los lazos? Porque las opiniones están encontradas: hay quien opina que son una muestra de libertad de expresión y quien afirma que también es libertad de expresión quitarlos de la vía pública.

Nuestros poetas, que son muy de mojarse (aunque este año apenas han pisado la playa, visto el precio de la birra en los chiringuitos), se han mojado en este asunto de los lazos.

A ver quién les convence a ustedes más.

¡LAZOS SÍ!
por Monsieur de Sans-Foy

¡Apúntate a los lazos amarillos!
(Y puedes, en apoyo del prusés,
usar, para que no te cueste res,
las tiras de unos viejos calzoncillos).

¡Los tipos que los quitan son pardillos!
Los Mossos les anotan los carnés.
Después, los sacarán a puntapiés
los orcos de El Señor de los Anillos.

Tampoco es una cosa extraordinaria:
a aquellos que nos llevan la contraria,
dos tortas, y se quedan como nuevos.

Lacito has de llevar. ¡Eso está claro!
Y si, por timidez, te da reparo,
lo llevas amarrándote los huevos.

¡LAZOS NO!
por Fray Josepho

Los lazos amarillos son caca de la vaca,
si bien, por cromatismo, son del color del pis.
Los lazos son la turra demente y demoniaca
de aquellos que se piensan que alumbran un país.

Los lazos amarillos son hijos del tumulto.
Retoños del delirio. De la alucinación.
Los lazos amarillos son un grosero insulto
a todo el que no quiera silencio y exclusión.

Los lazos amarillos: el símbolo que oprobia
la vida democrática, dañando la igualdad.
Los lazos amarillos: la puerca xenofobia
que escupe y que tritura la sed de libertad.

Los lazos amarillos son mugre e inmundicia.
Basura que nos quieren a todos imponer.
Quitarlos es un acto de elemental justicia.
Y en estas circunstancias, resulta ya un deber.

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