Nueve veces no

Francisco Pérez Abellán

En España, la información sobre crímenes está siendo maltratada. Por un lado es el reino de la versión oficial y por otro está el desafecto de los políticos. Los crímenes ocurren y no se reflejan bien. Han desaparecido los especialistas y demasiados informadores han vuelto a la DGS, que ya no se llama así, a por la papela, de la que huimos al principio de los setenta. La papela era la seleccion de noticias que nos daba la autoridad porque era de su conveniencia. Faltaba el toque cultural como una genealogía del crimen que nunca hubo.

No se puede pedir a los periodistas que vengan enseñados de casa. Así, un joven colega decía el otro día que el Sacamantecas de Vitoria era el Hombre del Saco y que Cuerda de presos es una película de Tomás Salvador, como si dijera que El Quijote es una película de Cervantes.

Tomás Salvador era un poli que se hizo escritor, y no de crímenes reales sino de obras de ficción, como hay ahora economistas que se disfrazan de politólogos. Tal vez fue un novelista que se metió en la pasma para sacudirse la posguerra. El Hombre del Saco es un personaje de leyenda que secuestraba niños y como, dice el colega, Juan Díaz de Garayo, Zurrumbón, era una especie de Jack el Destripador. Calcúlese la diferencia. A mí es que me da alipori. Si no se sabe de quién se habla, se yerra. El otro día estaba yo solo en la cola del quiosco para comprar a precio de oro las cuatro hojas del periódico con anorexia del verano. Cuatro hojas y ninguna noticia. Parecía un informativo de TV. Yo sudaba ante la perspectiva de la juerga política. Cada día hay menos quioscos y menos periodistas.

Una noticia de relieve ha pasado de puntillas en la ignorancia sociológica del país. David Mark Chapman, el asesino de Lennon, tampoco saldrá ahora de la carcel, más de treinta años después. Le han denegado la libertad por novena vez. En España haría ya por lo menos quince años que estaría en libertad. Aquí salen hasta los asesinos de más de veinte personas. Pero en este caso Yoko Ono se opone a que suelten a este peligro social. Hasta ahora con éxito. A ninguna otra viuda le han hecho nunca tanto caso.

Mientras, en la investidura fracasada, Rafa Hernando, de Hernando y Hernando, se felicitaba por los buenos datos del crimen en España, y ninguno de los del Gobierno en la sombra supo o pudo contestarle, ni siquiera en la bancada de las rastas. Domenech, el del piquito con Pablo, bastante tenía con citar a Azaña al revés, y su amigo con hablar de libros que nunca escribió Kant. Qué nivel, Maribel.

El crimen en España avanza y corrompe la política, pero es posible que no haya que preocuparse porque no hay riesgo de que nadie se entere de nada.

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