La caída de los Sucesos

Francisco Pérez Abellán

El periodismo ha decaído en todos los campos y ámbitos. Los quioscos se cierran mientras el papel sube de precio pero no de calidad. Las noticias se redactan con faltas de sintaxis y ortografía porque así se ahorran el redactor jefe. En el periodismo de Sucesos la cosa es dramática. En la tele he oído a una abogada decir que el jurado en España se compone de siete miembros y dos suplentes sin que nadie la corrija. Los periodistas mileuristas hacen especulación con las noticias que les filtran interesadamente. La semana pasada numerosos impactos televisivos y en papel prensa destacaban una información torticera sobre el misterio de la muerte de Marta del Castillo. Nadie parece asustarse mientras el periodismo desvaría.

Todo se basaba en un "infiltrado de la policía en la familia del Cuco". La policía no tiene infiltrados en las familias. La información insiste en que el "infiltrado" (en todo caso será un informador o un confidente) se dirigió a la policía y le dijo que iba a hacer unas grabaciones y que la policía, como si fuera tonta, le dijo que adelante con los caballos tratándose de algo ilegal. Todo esto se publicita, se repite y se comenta por individuos incapaces, que nada entienden, sin que la dirección de la policía haga público un comunicado aunque sí he visto un whatsapp en el que la jefa de la científica de Sevilla aclara que la tan difundida falsedad sobre Marta es puro “amarillismo”.

¿Por qué la dirección de la policía no desmiente sin complejos? Debe ser porque no se decide a limpiar las tinieblas que han caído sobre varias investigaciones, entre otras la de la peregrina del Camino de Santiago. La policía hace poco alarde de investigación mientras la televisión se llena de policías en segunda actividad. Todo esto carece del debido contraste por parte de los periodistas que ni siquiera están capacitados y algunos creen que es tan fácil como expresar opiniones políticas. En la Facultad de Periodismo por la que soy doctor cum laude en Ciencias de la Información me preguntan por qué no hay una asignatura que se llame Periodismo de Sucesos y eso mismo me pregunto yo. El suceso es la base del periodismo y para cubrirlo bien es imprescindible tener conocimientos jurídico-policiales y de técnica policial. Todo eso no se aprende de forma específica en ningún lado por lo que lo único que queda es la práctica profesional, pero ahora no resulta posible. Nadie puede aprender nada de un periodismo que ha perdido los valores internos, los controles de redactor jefe, la especialización y el respeto a la experiencia. Y que solo cree en la promoción de sartenes o el regalo de robots de cocina. Así sufrimos la especulación que deforma las informaciones.

Ahora se trata del juicio por el presunto asesinato de la niña Asunta de origen chino. El grado de filtraciones interesadas, manipulaciones sin base y deformaciones es inaudito y no se trata solo de la caída del periodismo de Sucesos, sino de que esto se produce dentro del deterioro infame del periodismo. Vengo de un momento cumbre en el que la exaltación se daba en la investigación. Cuando dos periodistas de local que hacían sucesos, Woodward y Berstein, tirando de lo que parecía un robo en el aparthotel Watergate hicieron caer al presidente de los Estados Unidos Richard Nixon. En España los políticos tienen que caer por autolisis porque el periodismo tiene menos fuerza que la pata de un conejo.

Claro que es necesaria una asignatura de Periodismo de Sucesos puesto que he visto como presuntos escritores deformaban por completo la realidad y ni siquiera definían con acierto los términos aplicables. El deterioro es degenerativo.

La recomendación del senador McCain a Rajoy en el "misterio de la peregrina" se transforma en "oferta del FBI" cuando lo que se pedía es que el presidente español solicitara la colaboración de la agencia americana para salir del callejón sin salida que produjo la gran expedición de los 300 ¡Ajuuh!

Los periodistas deben ser independientes y contrastar sus informaciones. Publican que se "reabre" el caso Macastre (Valencia), que tuvo lugar hace 26 años, cuando ya está prescrito y no hay manera de reabrirlo, publican que no hay "móvil en el caso Asunta" cuando el instructor deja claro en el auto de procesamiento que la niña había pasado a convertirse en un estorbo para los planes de los acusados por lo que presuntamente la habrían matado. Los redactores jefes los habrían corrido a todos a gorrazos.

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