El octavo hijo de Pujol

Francisco Pérez Abellán

Victoria, la exnovia del primogénito, le ha dicho en exclusiva a Nieves Herrero que Artur Mas es el octavo hijo de Jordi Pujol, con lo que lo ha dicho todo. También añadió que el montante total de dinero opaco que ella calcula que puede tener la familia dueña de Cataluña puede llegar a los diez mil millones de euros. Dinero que aunque fuera menos parece imposible de explicar.

Victoria es una mujer atractiva e inteligente y una empresaria resuelta que por lo que cuenta siempre ha tenido al hijo de Jordi a raya. Estuvo en la crónica negra de 13TV con Nieves Herrero, que le hizo la mejor entrevista de género que jamás se ha visto. En el programa en ningún momento se habló de política sino de presuntos delitos y faltas. Es decir, de delincuencia común.

El patriarca de los Pujol, que fuera aliado natural de varios gobiernos de la patria, es ahora presunto implicado en varias imputaciones y tiene una participación decisiva en provocar enfrentamientos entre españoles. Además, dice haber recibido dinero de una herencia hasta ahora no verificable, pero a pesar de eso la justicia todavía no ha reaccionado. Artur Mas, comprometido íntimamente con el pujolato, según la exnuera de facto, era considerado un miembro más de la troupe llena de secretos. El matrimonio Pujol-Ferrusola tiene siete hijos biológicos y ahora este de la política.

El actual presidente de la comunicad autónoma catalana, que no se saluda con el presidente de España en presencia del presidente del gobierno francés, fue alto cargo con el patriarca pero ahora está obligado a evitar que el cieno le salpique.

La familia Pujol se enfrenta a una serie de interrogantes de sospecha. En Andorra había dinero sin justificar y durante dos años, según dijo la exnovia sin arrobo, el Jordi junior ha transferido de Andorra dinero en abundancia de una cuenta que le dijo al juez Ruz que no existía. Si esto es así, hay materia suficiente para meterle mano.

También dijo Victoria que la fortuna negra de los Pujol pudo comenzar con la crisis de Banca Catalana, de la que se echaron en falta 25.000 millones de pesetas, aquello por lo que Felipe González estuvo a punto de dar un puñetazo en la mesa de Pujol padre aunque luego fuese y no hubo nada. La joven que lo conoce bien dice que el chico Pujol no será capaz de enfrentarse a acusaciones en el horizonte, como blanqueo de dinero, porque significa cárcel segura y lo acobarda. Jordi Jr., dicho hasta por su progenitor, el ideólogo del separatismo, es el encargado de manejar los fondos de la familia, incluida la supuesta fortuna del abuelo de la que el ex molt honorable no le dio cuenta ni a su propia hermana.

Fuerte y clara como una Venus Calipigia, la española se comportó como una heroína relatando la traición que le hizo una señora alto cargo en la que confiaba y que permitió que le grabaran dejándola a los pies de los caballos. Entre las flores del centro de mesa había un micro de la tienda del espía. Afirma Victoria que lo cuenta todo porque no quiere decepcionar a quienes esperan de ella la verdad, como su hijo, que dice que le hemos dejado un mundo corrupto con más razón que el santo Job.

Ella ha puesto todo de su parte haciendo sentir orgullosos a los españoles de que hembra tan bragada haya nacido en España, y no quiero señalar. Por el camino ha sido enturbiada, fementida, coaccionada y halagada para que desistiera de su especial cruzada. Y sin embargo, siguiendo en su obligación de decir verdad, permite que se interprete toda la crisis de corrupción y delito sin freno que nos invade en clave de conocimiento de primera mano y tras haber viajado con su segundo ex en compañía de bolsas llenas de billetes de 500 euros, cosa que le sucedió a las mujeres del Cachuli, al decir de las crónicas, y tal vez a las de Roldán, aquel director de la Guardia Civil condenado por amar los billetes llamados ben laden por lo difíciles que son de ver.

Jordi al parecer le confesó que quiere irse a vivir a destinos de infrecuente extradición ahora que se manejan fuertes imputaciones sobre su cabeza, habiéndose comprado, según ella, un ático en Brasil, tradicional feudo de quienes huyen de la justicia. La osada Victoria siempre tiene presente cómo ha acabado la Pantoja y huye de su reflejo. De Jordi a Jordi, Mas me toca.

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