El honor del CNI

Francisco Pérez Abellán

El espionaje y contraespionaje español se apoya principalmente en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia). De él depende la prevención y defensa que procuran los servicios secretos, de los que se habla poco y, a los que yo sepa, rara vez se les exige resultados. Tal vez por eso al actual jefe del servicio, Félix Sanz Roldán, parecen preocuparle más las cosas del honor que la eficacia y a mí me parece que debería ser al contrario.

Prefiero un espía informado a uno honorable. Por causa del honor, Sanz Roldán demandó al pequeño Nicolás, demanda de la que fue absuelto, y luego al comisario Pepe Villarejo, del que dicho sea de paso no acabo de creerme las cosas que cuentan, dado que debería haber hecho todo eso de las cloacas desde el corazón mismo de la Policía y no solo no ser detectado sino ascendido a comisario sin comisaría, que es rara avis.

Sanz Roldán, jefe de la que siempre ha sido "La Casa", como el título de una novela de Le Carré, ha servido bajo el mando de la ex vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, de la que también dicen cosas que yo no me creo, y ahora lo hace bajo el ordeno y mando de la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, de la que me creo todos los prodigios que cuentan. Dado que antes obedecía a los populares y ahora lo hace con los socialistas, puede decirse que Sanz Roldán, cuando menos, es un hombre reversible. Y en su posición no es fácil, puesto que maneja los secretos, secretillos y "top secret" del país, que son muchos. Primero guarda los secretos de los populares y luego con la misma llave los de los socialistas, lo que es mucho guardar en un país donde es delito, y cito textualmente, "el descubrimiento y revelación de secretos".

Se ve que estos hombres mutifunción los da el cargo porque ya lo hizo con singular éxito Jorge Dezcallar, jefe del mismo Centro cuando el turbio 11-M. Primero, fue elevado por los populares de Aznar y luego los socialistas lo encumbraron en su profesión hasta la embajada de España en USA. Para ser depositario de tantas confidencias hay que ser alguien muy especial, y especialísimo para que los contrarios te aplaudan.

Hay más coincidencias en la presencia de estos prohombres del Centro: los misteriosos atentados del 11-M y del 17-A. En los dos hubo una gran descoordinación en todo lo preventivo. Los yihadistas, materia muy sensible y especializada del Centro, no fueron detectados con anterioridad, y todo el asunto estuvo envuelto en un caos de investigación que dura hasta hoy. En el caso del 17-A, los yihadistas que atropellaron a los peatones en Las Ramblas de Barcelona, tenían la particularidad de que el imán de Ripoll, jefe y entrenador, según dicen, de todos ellos, estuvo ¿captado? ¿contactado? ¿seducido? por el CNI. Y pese a ello los honorables espías no lograron saber lo que estaba haciendo, aunque lo hacía de una forma ruidosa y estridente, acumulando botellas de butano en una casa ocupada de Alcanar donde provocó una horrorosa explosión, y pese a que los belgas enviaron mensajes horrorizados ante la radicalización de Aldelbaki Es Satty en sus sermones. De modo que el Centro de Inteligencia no mostró la actuación adecuada ni cuando las bombas de los trenes de Atocha, ni cuando lo de Barcelona, a pesar de que los Estados Unidos habían advertido de que estaba cantado un atentado en Barcelona. Incluso daban el lugar: Las Ramblas.

No sé cuántos miles de espías hay en el Centro y tampoco cuántos hablan árabe. Creo que es una leyenda urbana que todavía hay cintas grabadas del 11-M sin descifrar por falta de personal, pero en España, por mi experiencia, se investiga poco. Me echaba las manos a la cabeza nada más tomar posesión el Gobierno Sánchez cuando me enteré de que se habían bloqueado los fondos reservados de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) para la investigación. Como es algo que depende de la política, si no hay voluntad no hay nada que investigar. Al poco perpetraron el cese del exitoso jefe de la UCO, donde están los mejores investigadores, y lo sustituyeron por un mando sin especialidad en la tarea. Así que ustedes verán.

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