Brillante

Francisco Pérez Abellán

La Guardia Civil se ha puesto estupenda. Revisa el pasado y resuelve grandes enigmas criminales. Primero fue el caso Eva Blanco, y ahora el misterio criminal de Ejea de los Caballeros, Zaragoza. En lo de Eva fue fundamental la obstinación de los agentes y la prueba de ADN, y en el caso del joven al que llamaban Falconetti ha sido esencial el tratamiento de una huella palmar ensangrentada recogida cuando no se tenían en cuenta ese tipo de huellas. Brillante. En lo de Eva el presunto asesino fue traído de Francia, y aquí se suicidó en la carcel. Inexplicable.               

Pero la realidad subraya que no todos los cuerpos ni dispositivos tienen el mismo nivel. La investigación del pasado precisa de una gran especialización, y la revisión de asuntos no resueltos debería estar siempre de actualidad. Hay demasiados casos sin resolver. Y no por culpa de la Guardia Civil. Lo que pasa es que la voluntad política no acierta para igualar la capacidad investigadora. Que no dependa de a quién le toque, sino que todos puedan encargarse con el mismo nivel de solvencia. Dan ganas de ponerse el tricornio, porque la Guardia Civil es ejemplar a la hora de avanzar en criminalistíca. Yo les he visto utilizar una grúa para no contaminar la escena de un crimen. Examinaron el cuerpo desde la pluma de la máquina, y ni un pelo pudo colarse entre el peinado y el sospechoso. Lo que importa es que el futuro esté gobernado por gente que tenga claro que hay que abrir la investigación criminal a las revisiones modernas y las nuevas técnicas. También cultivar la colaboración con la sociedad civil.

El asunto de Ejea de los Caballeros no ha sido cosa del azar, sino resultado de un esfuerzo sostenido del que ahora se ven los frutos. Es el momento de pedir que este impulso se generalice y los casos más dolorosos sean resueltos. Los agentes especializados tienen que ser especialmente tozudos y rigurosos. Que no se desanimen y que vayan a pedir ayuda a cualquiera que pueda contribuir. Los ciudadanos merecen que no se arroje la toalla, tanto la Policía como la Guardia Civil mantienen el pabellón y no se rinden. Pero además hay que progresar y mejorar el nivel de excelencia. Materia hay, y vocación. Lo único que falta, ya lo hemos dicho, es voluntad política. La Policía española avanza, lo que es motivo de orgullo. Se trata de evitar las carencias al otro lado de la balanza. Los criminales no deben estar nunca tranquilos, aunque corra el plazo. Lo de Ejea fue resuelto sesenta días antes de que el caso prescribiera. En todos los pendientes el reto es acortar los plazos y avanzar en el sosiego de las víctimas.

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