Asesina de hospital

Francisco Pérez Abellán

No hace mucho se negaba la existencia de las asesinas en serie; incluso reputados analistas criminológicos decían que lo de "la muerte serial" era cosa de hombres. Como en tantas otras cosas la ignorancia iba por delante de la realidad. Hoy se sabe que las asesinas en serie no solo existen, sino que son muchas y matan tanto o más que los hombres. No solo eso, sino que como tantas otras cosas son ellas quienes lo hacen mejor. España es país de envenenadoras, que son las asesinas que más matan, empezando por las numerosas ocasiones que facilitan el veneno a su víctima hasta que consiguen la dosis letal.

En Alcalá de Henares se investiga si una auxiliar de enfermería ha matado a uno o varios enfermos y durante cuánto tiempo ha podido estar actuando ante las narices de las autoridades sin que nadie pudiera pararla. Es muy probable que queden sin responder la mayoría de las preguntas que se hacen sobre este misterio propio de una novela de Agatha Christie, quien fue enfermera y por eso sabía tanto de muerte y venenos.

Una anciana de 86 años que iba a ser dada de alta empeora de repente y muere. Los médicos quedan sumamente extrañados y, como no es la primera vez que sucede, deciden actuar y someter el cadáver a un TAC (Tomografía Axial Computerizada), que es lo que yo hice con el general Prim. El escáner puso de relieve que la fallecida tenía una burbuja de aire en el corazón. La principal hipótesis es que alguien le inyectó aire en vena con intención de matarla, probablemente a través de la vía hospitalaria. Las arterias de la señora estaban hinchadas como un globo.

Desde 2015 había sospechas en el hospital con el relieve suficiente para que la juez autorizara a la Policía a poner una cámara en el pasillo para observar las entradas y salidas en las habitaciones, dado que la privacidad de los pacientes impide ponerlas en el interior de las mismas. Al descubrirse la etiología criminal de la muerte se revisaron las grabaciones, donde se encontraron indicios suficientes para detener y mantener en prisión preventiva a una auxiliar a la que se acusa de haberse apropiado de jeringas para su posible uso en el desenlace mortal. Según la juez habría actuado por animadversión hacia los médicos, lo que en román paladino quiere decir inquina u odio. Algo así como una rebeldía disparatada contra sus jefes.

De confirmarse las sospechas, estaríamos ante uno de esos episodios protagonizados por los llamados "ángeles de la muerte": personal médico de comportamiento perverso que procura estar cerca de los enfermos para matarlos. Entre los grandes asesinos de la historia hay varios médicos, enfermeras y cuidadores. El mayor asesino moderno es un médico inglés, Harold Shipman, que mataba con una inyección de morfina. En Alemania un trío de enfermeras que compartían turno en la planta infantil lo dedicaban a liquidarpacientes. A pesar de eso yo he visto como un jefe de policía declaraba ante el juez que los asesinos en serie son una fantasía periodística. Es difícil que quien piensa así pueda prevenir nada.

Desde 2015 pasaban cosas extrañas en el hospital de Alcalá de Henares y funcionaba una cámara oculta. De confirmarse las sospechas, ¿sabremos alguna vez si la muerte se podría haber evitado? Hasta siete muertes extrañas se están investigando ahora con la desesperanza de saber que si fueron asesinatos jamás se podrá demostrar.

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